GatoNova

Salud

52 dudas resueltas. ¿No encuentras la tuya? Búscala aquí.

¿Cada cuánto desparasitar al gato?

Depende del estilo de vida:

  1. Gato de interior estricto sin acceso al exterior y sin otros animales que salgan: desparasitación interna 2-4 veces al año (cada 3-6 meses). Externa sólo si hay infestación detectada.
  2. Gato con acceso al exterior, o que convive con perro que sale, o con caza activa: interna y externa mensual durante temporada cálida (marzo-octubre) y al menos cada 3 meses en invierno.
  3. Gatito: pauta intensiva en primeros meses, según indique veterinario.
  4. Gata gestante o lactante: pauta específica adaptada.

El tipo de antiparasitario y la frecuencia exactos los indica tu veterinario según riesgo, no se eligen en farmacia. Productos genéricos pueden cubrir mal el espectro real (gusanos del corazón, tenias, pulgas, garrapatas, ácaros).

Desparasitar de menos: parásitos. Desparasitar de más: toxicidad y resistencias. La pauta ajustada al riesgo real es lo correcto.

Más información: Calendario de desparasitación.

¿Cada cuánto es normal que mi gato vomite bolas de pelo?

Una bola de pelo al mes se considera dentro de lo normal en gato de pelo corto, hasta una cada 1-2 semanas en pelo largo. Más frecuencia que eso ya es señal de que el sistema no está gestionando bien el pelo ingerido durante el acicalado.

Qué hacer si es frecuente:

  1. Cepillado regular: diario o cada 2 días en pelo largo, semanal en pelo corto. El pelo retirado por el cepillo no acaba en su estómago.
  2. Pienso anti-bolas de pelo: formulación con fibra adicional que ayuda al tránsito.
  3. Pasta de malta: producto comercial específico que lubrica el tracto digestivo y favorece eliminación por heces. Consulta con tu veterinario antes de uso continuado.
  4. Hierba gatera (cat grass) disponible: ayuda a regurgitar de forma más eficiente.

Señal de alarma: vómito repetido sin expulsar pelo, intentos de vomitar sin éxito (arcadas vacías), o cualquier vómito + falta de apetito y apatía. Puede indicar obstrucción por bola de pelo (tricobezoar), urgencia veterinaria.

Si vomita pelo más de 2-3 veces por semana, hay problema. Más cepillado, revisión de dieta y consulta veterinaria si persiste.

¿Cada cuánto hay que vacunar a un gato?

Tras la pauta inicial en gatitos (dosis a partir de las 8 semanas, con refuerzos durante los meses siguientes), el gato adulto suele necesitar recuerdos anuales o trianuales, según la vacuna y el protocolo elegido por el veterinario.

La vacuna trivalente felina (panleucopenia, calicivirus y herpesvirus) sigue ese esquema. Para la leucemia felina (FeLV) se recomienda refuerzo anual en gatos con riesgo (acceso al exterior, convivencia con otros gatos) tras la pauta inicial.

La decisión exacta del intervalo y de qué vacunas incluir depende del estilo de vida del gato y de la situación epidemiológica local. Tu veterinario establecerá el calendario más adecuado en función del caso concreto.

Más información: Calendario vacunal del gato.

¿Cómo compruebo si mi gato está deshidratado?

El método casero clásico para detectar deshidratación es el test del pliegue cutáneo:

  1. Levanta suavemente la piel del cuello o la zona entre los hombros.
  2. Suéltala.
  3. En un gato hidratado, la piel vuelve inmediatamente a su posición original.
  4. En un gato deshidratado, la piel se mantiene levantada unos segundos antes de bajar (pliegue persistente).

Otros signos compatibles con deshidratación:

  • Mucosas secas y pegajosas (no brillantes y húmedas).
  • Ojos hundidos en la órbita.
  • Letargo, debilidad.
  • Orina muy concentrada (escasa y oscura) o ausencia de micción.
  • Pelaje sin brillo.

Grado de la deshidratación:

  • Leve (5%): ligero retraso en el pliegue, mucosas algo secas. Aumentar oferta de agua y vigilar.
  • Moderada (5-8%): pliegue claramente persistente, mucosas secas, letargo. Consulta veterinaria pronto.
  • Grave (más del 10%): pliegue persistente largo, mucosas muy secas, ojos hundidos, debilidad marcada. Urgencia veterinaria.

El test del pliegue tiene limitaciones: en gatos muy jóvenes, muy ancianos o muy delgados, la piel pierde elasticidad por otras causas. Si tienes duda, mejor consultar al veterinario.

¿Cómo detecto fiebre en mi gato?

La forma más fiable de detectar fiebre en un gato es tomar la temperatura rectal con un termómetro digital. La temperatura normal del gato está entre 38 °C y 39,2 °C. Por encima de 39,5 °C es fiebre; por encima de 40 °C es fiebre alta que requiere consulta veterinaria.

Cómo tomarla en casa:

  1. Lubricar la punta del termómetro con un poco de vaselina o suero fisiológico.
  2. Levantar suavemente la cola y introducir 1-2 cm en el recto.
  3. Mantener hasta que el termómetro indique la lectura (los digitales pitan).
  4. Anotar el resultado.

Si no puedes tomar la temperatura, busca signos indirectos compatibles con fiebre:

  • Letargo, decaimiento.
  • Apetito reducido o anorexia.
  • Acurrucarse y buscar zonas calientes (paradójicamente, la fiebre les da sensación de frío).
  • Mucosas rojas e ojos un poco más brillantes.
  • Orejas calientes (señal poco fiable, pero ayuda).

Las mucosas rojas, el calor de la barriga, las orejas calientes… son indicios sugestivos pero no confirmatorios. Sólo el termómetro da la cifra.

Si confirmas fiebre o sospechas fuerte, acude al veterinario: la fiebre indica que algo está pasando y conviene identificarlo cuanto antes.

¿Cómo detecto garrapatas en mi gato?

Pásale las manos por todo el cuerpo, especialmente cabeza, orejas, cuello, axilas e ingles, palpando bultos. Una garrapata adherida se nota como una pequeña bola dura del tamaño de un guisante, marrón o grisáceo.

Revisión visual minuciosa tras paseos por jardín, monte o zona con vegetación alta. Las garrapatas suelen elegir zonas de piel fina con buen flujo sanguíneo: orejas, cuello, párpados, entre los dedos, ingles.

Si tu gato es de exterior o sale al jardín en temporada cálida (marzo-octubre), revisa al menos una vez por semana. En invierno la actividad baja pero no desaparece.

En gatos estrictamente de interior es raro pero no imposible: las garrapatas pueden entrar con perros, con humanos tras caminata por el campo, o con ramas de plantas exteriores.

¿Cómo retiro correctamente una garrapata?

Con pinzas finas o gancho específico para garrapatas (de venta en clínicas y farmacias).

Pasos correctos:

  1. Agarra la garrapata lo más cerca posible de la piel, sin pellizcar al gato.
  2. Tira firme y constante hacia arriba, sin rotar ni hacer movimientos bruscos. La garrapata debe salir entera con sus piezas bucales.
  3. Desinfecta la zona con clorhexidina o povidona yodada.
  4. Deshazte de la garrapata sumergiéndola en alcohol o cinta adhesiva sellada; no la aplastes a mano (sangre potencialmente infectada).
  5. Vigila la zona los siguientes 7-10 días: si aparece inflamación, rojez creciente o costra, consulta veterinaria.

Lo que NO se debe hacer: no quemar con cerilla, no untar aceite o vaselina (la garrapata regurgita aumentando riesgo de transmisión), no tirar con dedos sin pinza (riesgo de dejar pieza bucal dentro).

Si dudas o la garrapata es muy grande, mejor visita al veterinario. Quitarla bien es importante para reducir riesgo de transmisión de enfermedades.

¿Cómo sé si mi gato tiene dolor?

Los gatos ocultan el dolor por instinto: en su biología original como cazadores solitarios, mostrar debilidad es exponerse a depredadores. Por eso, detectar dolor en un gato requiere observar cambios sutiles más que signos evidentes.

Señales que sugieren dolor:

  • Cambios de postura: se queda en una posición acurrucada con cabeza baja, no se estira, no se acuesta de lado relajado.
  • Cambios en el aseo: deja de acicalarse (pelaje deteriorado) o lame obsesivamente una zona concreta.
  • Esconderse más de lo habitual, en lugares poco accesibles, durante horas.
  • Apetito reducido o anorexia sin causa evidente.
  • Cambios de carácter: un gato sociable que se vuelve esquivo o uno tranquilo que se vuelve agresivo al manipularlo.
  • Cojera, dificultad para saltar, reticencia a moverse.
  • Vocalización inusual: maullidos profundos, gemidos al moverse, al tocarle o al usar el arenero.
  • Cambios en el uso del arenero: posturas anormales, gemidos al miccionar, salirse del arenero.
  • Movimientos al recoger objetos pequeños del suelo o al saltar de la cama: pequeños cambios significativos.

El Feline Grimace Scale (escala facial del gato) usa cambios sutiles de orejas, ojos, hocico y bigotes para evaluar dolor — es útil herramienta clínica.

Ante cualquier sospecha de dolor sostenido más de 24 horas, consulta al veterinario. El dolor no controlado es maltrato no intencionado.

¿Cómo sé si mi gato tiene fiebre sin termómetro?

Sin termómetro es muy difícil estar seguro. Algunos signos orientativos sugieren fiebre o malestar, pero ninguno la confirma:

  1. Apatía, esconderse, dormir en posturas de retraimiento.
  2. Encías más rojas y calientes al tacto de lo habitual.
  3. Orejas calientes (poco fiable, varía con temperatura ambiente y actividad).
  4. Falta de apetito y de sed.
  5. Acicalado reducido o ausente.
  6. Pelo erizado o aspecto descuidado.
  7. Respiración más rápida en reposo.

El mito de la nariz seca y caliente no es fiable: la temperatura de la nariz varía mucho durante el día sin relación con fiebre real.

Única forma fiable: termómetro rectal. Temperatura normal 38-39°C; >39,5°C ya es fiebre; >40°C es fiebre alta que justifica consulta veterinaria.

Si dudas y el gato muestra varios signos de malestar, consulta sin esperar a confirmar con termómetro. Causa de fiebre puede ser banal o grave: lo diferencia la exploración.

¿Cómo sé si mi gato tiene pulgas?

Tres formas sencillas:

  1. Buscar las pulgas directamente: separa el pelo en zonas como base de la cola, axilas, ingles y cuello. Pulgas adultas son insectos diminutos marrón oscuro de 1-3 mm que se mueven rápido.
  2. Buscar la “caspa negra”: granitos negros tipo pimienta sobre la piel. Son heces de pulga (sangre digerida). Test definitivo: deposita unos granos sobre papel blanco húmedo; si se disuelven en mancha rojiza, es sangre digerida = pulgas.
  3. Peine antipulgas: pasa un peine de púas muy juntas por todo el cuerpo, especialmente lomo, rabadilla y nuca. Si recoges pulgas vivas o caspa negra, infestación confirmada.

Síntomas indirectos: rascado intenso especialmente en cuello y rabadilla, mordisqueos en costados, pequeñas zonas de pelo arrancado, gato inquieto.

Aunque el gato sea de interior, las pulgas pueden entrar con tu calzado, ropa o con visitas. Revisar periódicamente es prevención básica.

¿Cuál es la temperatura corporal normal de un gato?

Entre 38,0 y 39,2°C medida rectalmente. La temperatura felina es algo más alta que la humana.

Interpretación:

  1. <37,5°C (hipotermia): signo grave, posible shock, intoxicación o cuadro avanzado. Urgencias.
  2. 37,5-37,9°C: bajo lo normal. Vigilar.
  3. 38,0-39,2°C: normal.
  4. 39,3-39,9°C: febrícula. Puede ser por estrés (visita veterinaria, transporte) o inicio de cuadro. Vigilar.
  5. 40,0-41,0°C: fiebre clara. Consulta veterinaria el mismo día.
  6. >41,0°C: fiebre alta. Urgencias.

La medición se hace rectal con termómetro digital, lubricado, insertado 1-2 cm con suavidad durante 30-60 segundos. Conviene que esté presente otra persona para sujetar al gato con calma.

La temperatura sube ligeramente con el estrés del propio acto de medir; un único valor de 39,5°C en gato nervioso no siempre es alarma. Si dudas, mide en casa pasada media hora y compara.

¿Cuándo es el mejor momento para esterilizar a un gato?

El momento más recomendado para esterilizar a un gato (macho o hembra) es entre los 4 y los 6 meses de edad, antes del primer celo en hembras. En refugios y protectoras se practica desde edades más tempranas (“esterilización pediátrica”) con peso mínimo de 1 kg, considerada segura cuando la realiza un veterinario experimentado.

Los beneficios documentados son numerosos: reducción significativa del riesgo de tumores hormonodependientes (especialmente mamarios en hembras esterilizadas antes del primer celo), eliminación del celo y sus comportamientos asociados, reducción de peleas territoriales y fugas en machos, mayor esperanza de vida y, por supuesto, evitar camadas no deseadas.

No hay evidencia de que sea mejor “que tenga al menos una camada”. Es un mito sin respaldo veterinario.

Más información: Cuándo esterilizar al gato.

¿Cuándo se pone la vacuna de la leucemia?

Se recomienda antes de cualquier exposición al exterior o a otros gatos cuyo estado FeLV se desconozca. En la práctica, suele incluirse en la pauta del gatito a partir de las 8-9 semanas, con una segunda dosis 3-4 semanas después y revacunación al año.

En adulto, se valora según riesgo:

  1. Gato de interior estricto sin otros gatos: no suele recomendarse pasada la edad de gatito.
  2. Gato con acceso al exterior o contacto con otros gatos: sí, con refuerzos periódicos.
  3. Antes de incorporar al gato a un hogar con otros felinos: test FeLV previo y, si negativo, vacunar.

Antes de poner la primera dosis, el veterinario suele pedir test de FeLV para confirmar que el gato no es ya portador (vacunar a un FeLV+ no tiene sentido y puede generar confusión diagnóstica).

La decisión final la toma tu veterinario tras valorar el riesgo concreto. La vacuna FeLV no es obligatoria en interior estricto pero sí muy recomendable en cualquier gato con vida exterior.

¿De qué color es normal la caca de gato?

Las heces normales de gato son marrón uniforme, de consistencia firme pero no dura, con forma cilíndrica bien definida. Olor presente pero soportable.

Variaciones que importan:

  1. Marrón muy oscuro o negro alquitranado: sangre digerida en intestino alto. Consulta.
  2. Marrón claro o amarillento: posible problema hepático o pancreático. Consulta si persiste.
  3. Verdoso: tránsito rápido (diarrea) o bilis sin reabsorber.
  4. Sangre roja brillante visible: sangrado en intestino bajo o ano. Consulta.
  5. Mucosidad blanca o transparente: irritación intestinal, posible colitis.
  6. Blancas o muy claras: problema hepático/biliar grave, urgencias.

Consistencia: firme pero no dura (escala de Bristol felina 2-3). Heces muy duras = estreñimiento; heces blandas o líquidas = diarrea.

Revisar el arenero a diario te da información valiosa sobre la salud del gato. Cambios de color, consistencia o frecuencia son señales tempranas.

¿De qué color es normal la orina del gato?

Amarillo claro a amarillo medio, transparente, sin posos visibles. El color depende de la hidratación: orina más oscura si bebe poco, más clara si bebe mucho.

Variaciones a vigilar:

  1. Muy oscura, casi marrón: deshidratación o sangre digerida. Consulta.
  2. Rojiza o rosada: sangre fresca en vías urinarias. Consulta el mismo día.
  3. Naranja intenso: posible problema hepático (bilirrubina) o muy concentrada. Consulta.
  4. Turbia con cristales o posos visibles: posibles cristales urinarios o infección.
  5. Muy abundante y muy clara: posible diabetes, renal o hipertiroidismo. Consulta.
  6. Olor muy fuerte o amoniacal extremo: infección urinaria o concentración alta.

Frecuencia normal: 2-4 micciones al día en gato adulto. Cambios bruscos (más o menos) son señal a vigilar.

Si tu gato hace pis fuera del arenero de repente, también puede ser problema urinario (no necesariamente conducta). Revisión médica antes que regañar.

¿Diferencia entre desparasitación interna y externa?

Interna: actúa contra parásitos intestinales y, según producto, contra gusanos del corazón. Se da en pipeta, comprimido o pasta oral. Cubre principalmente nematodos (gusanos redondos) y cestodos (tenias).

Externa: actúa contra parásitos en piel y pelo (pulgas, garrapatas, ácaros). Se aplica habitualmente en pipeta entre los omoplatos o en collar específico. Algunos productos modernos cubren ambas (interna + externa) en una sola aplicación.

No son intercambiables: un antiparasitario externo NO mata lombrices intestinales; un antiparasitario interno NO mata pulgas. Hay que cubrir ambas vías si el gato está en riesgo.

El producto concreto y la combinación los indica tu veterinario. No reutilices pipetas de perro en gato: algunas son tóxicas para felinos.

¿Es obligatoria la vacuna de la rabia?

Depende de la comunidad autónoma y de si tu gato viaja. La rabia es obligatoria en algunas comunidades (Andalucía, Murcia, Ceuta, Melilla, entre otras) y recomendada en el resto. En ciudades autónomas y en provincias con casos puntuales, suele ser obligatoria por ley regional.

Para viajar fuera de España es obligatoria en cualquier comunidad: el pasaporte europeo exige rabia vigente con al menos 21 días desde la primera vacunación.

Protocolo habitual: primera dosis a los 4-6 meses (después de la trivalente completa), refuerzo al año, después cada 1-3 años según vacuna usada.

La rabia es zoonosis grave (mortal una vez aparecen síntomas) y aunque España está libre en el territorio peninsular, hay reservorio en fauna silvestre y en otras regiones de la UE y del Magreb.

Consulta con tu veterinario qué exige tu comunidad. En la duda, vacunar: el coste es mínimo y el beneficio en salud pública es alto.

¿Necesita vacunas un gato estrictamente de interior?

Sí, al menos la trivalente felina (panleucopenia + calicivirus + herpesvirus). Aunque el gato no salga, los virus pueden entrar en casa pegados a la ropa, los zapatos o las manos del tutor tras contacto con otros gatos.

La pauta básica recomendada por la WSAVA y por la mayoría de protocolos europeos para gato de interior:

  1. Primovacunación en gatito (varias dosis entre 8 y 16 semanas).
  2. Recordatorio al año.
  3. Refuerzos cada 1-3 años en adulto, según protocolo del veterinario y características del entorno.

La vacuna de leucemia (FeLV) se reserva para gatos con acceso al exterior, contacto con otros gatos o riesgo concreto. En interior estricto sin más gatos, suele no recomendarse pasada la edad de gatito.

No vacunar al gato “porque no sale” es error frecuente. Panleucopenia entra en casa pegada al calzado tras visitar zonas con gatos infectados.

Más información: Calendario vacunal felino.

¿Qué cubre la trivalente felina?

La trivalente felina protege contra tres enfermedades víricas:

  1. Panleucopenia felina (parvovirus felino): muy contagiosa, alta mortalidad en gatitos, provoca diarrea sanguinolenta, deshidratación severa y depresión de defensas.
  2. Herpesvirus felino tipo 1: causa rinotraqueítis felina, infección respiratoria con estornudos, secreción nasal y ocular, y úlceras corneales en casos graves.
  3. Calicivirus felino: produce úlceras orales, fiebre, estornudos y, en algunas cepas, cojeras o cuadros sistémicos graves.

La vacuna NO protege contra leucemia felina (FeLV), inmunodeficiencia (FIV), rabia ni PIF, que requieren otras vacunas o no existen aún.

La pentavalente añade clamidia y, en algunas presentaciones, leucemia. El protocolo concreto lo establece tu veterinario según riesgo del gato.

El nombre exacto en cartilla puede variar (“trivalente”, “triple felina”, “FVRCP”). Pregunta a tu profesional si tienes duda sobre qué cubre la que tu gato lleva.

¿Qué vacunas necesita un gato?

Las vacunas básicas (“core”) recomendadas en todos los gatos son la trivalente felina, que protege frente a panleucopenia, calicivirus y herpesvirus. Son enfermedades graves y muy contagiosas que justifican vacunación universal.

A partir de ahí, según el estilo de vida del gato, pueden añadirse:

  • Leucemia felina (FeLV): recomendada en gatos con acceso al exterior o convivencia con otros gatos. Requiere test previo negativo.
  • Rabia: recomendada y a veces obligatoria para viajes internacionales. Algunas comunidades autónomas la exigen.
  • Clamidiosis, bordetella, dermatofitosis: indicaciones específicas en colectividades o ante riesgo concreto.

La selección final la determina el veterinario en función de la edad, el entorno y los riesgos individuales del gato.

Más información: Calendario vacunal del gato.

Las encías de mi gato están muy pálidas: ¿qué pasa?

Encías muy pálidas (blanquecinas, grises o casi blancas) indican posible anemia, mala perfusión o shock. Es señal a vigilar y, en muchos casos, requiere consulta el mismo día.

Causas frecuentes:

  1. Anemia: por enfermedad crónica (renal, FeLV, FIV), parásitos (pulgas en gatito, hemoplasmas), sangrado interno, intoxicación (cebolla, ajo, paracetamol).
  2. Shock: tras traumatismo, hemorragia, intoxicación, deshidratación severa.
  3. Hipotermia o cuadro de bajo gasto cardíaco.

Test práctico (relleno capilar): presiona suavemente con el dedo la encía hasta que se ponga blanca; al soltar, el color rosa debe volver en menos de 2 segundos. Si tarda más, perfusión insuficiente.

Síntomas que justifican urgencias inmediatas: encías muy pálidas + apatía + respiración acelerada + extremidades frías. No esperes.

La encía sana es rosa salmón uniforme. Aprende a mirarla periódicamente; te da información rápida del estado general.

Las encías de mi gato están rojas: ¿qué significa?

Encías muy rojas (rojo intenso, especialmente en el borde con el diente) suelen indicar gingivitis, estomatitis o problema dental.

Causas comunes:

  1. Gingivitis leve: acumulación de sarro y placa. Frecuente desde los 3 años en gatos sin higiene dental.
  2. Estomatitis felina crónica: inflamación generalizada de la cavidad oral, dolorosa, puede requerir extracción de molares.
  3. Resorción dental: enfermedad muy frecuente en gato adulto, dolorosa, requiere extracción.
  4. Infección sistémica: leucemia (FeLV), inmunodeficiencia (FIV), insuficiencia renal pueden manifestarse con encías rojas.
  5. Contacto con sustancia irritante o cuerpo extraño en boca.

Qué hacer: consulta veterinaria con revisión dental. Muchos cuadros se resuelven con limpieza dental bajo sedación; otros requieren extracción de piezas afectadas.

Si tu gato come con dificultad, deja caer comida, baba o tiene mal aliento marcado, suma a la consulta. Suelen ser signos de dolor dental.

Mi gato babea mucho: ¿es preocupante?

Salivación excesiva en gato (sialorrea) no es normal salvo en momentos puntuales de placer (ronroneo intenso con amasado) o ante comida muy apetitosa. Babeo persistente requiere atención.

Causas frecuentes:

  1. Problema dental o bucal: gingivitis, estomatitis, resorción dental, cuerpo extraño en boca, lesión por mordisco a planta tóxica o irritante.
  2. Náusea: previa a vómito, por mareo en viaje, por ingesta de cuerpo extraño, o por enfermedad sistémica.
  3. Intoxicación: por contacto con planta tóxica (lirio, poto, etc.), producto químico, medicamento humano. Babeo + vómitos + apatía: urgencias.
  4. Estrés extremo o miedo.
  5. Cuadro neurológico: convulsión reciente, parálisis facial.
  6. Cuerpo extraño atascado en boca o esófago: babeo brusco, intentos de tragar, agitación.

Qué hacer: revisa la boca con cuidado si el gato se deja (cuerpo extraño visible, sangre, lesión). Si el babeo es persistente, brusco, acompañado de otros síntomas o ha habido posible contacto con tóxico, consulta veterinaria el mismo día.

Babeo brusco y aparatoso, sin causa clara, suele justificar urgencias. Causa puede ser banal o grave; sólo la exploración lo diferencia.

Mi gato bebe mucha más agua de lo habitual

Aumento sostenido del consumo de agua (poliuria-polidipsia) es señal médica importante. Causas más frecuentes en gato:

  1. Diabetes mellitus: muy frecuente en gatos con sobrepeso, mayores. Bebe y orina mucho, puede comer mucho pero perder peso.
  2. Insuficiencia renal crónica: típica en seniors. Bebe y orina mucho, pierde peso, apetito variable.
  3. Hipertiroidismo: gato senior con apetito voraz, pérdida de peso, inquietud, pelo descuidado.
  4. Infección urinaria o cistitis.
  5. Tras tratamiento con corticoides u otros fármacos.
  6. Calor ambiental, ejercicio intenso, cambio a dieta seca: causa fisiológica.

Qué hacer: medir consumo aproximado durante 2-3 días (cuánto le llenas el bebedero y cuánto queda 24 h después). Si bebe más de 60-80 ml/kg/día de forma constante, consulta veterinaria con analítica de sangre y orina.

Cambio sostenido del consumo de agua (más o menos del habitual) es uno de los signos más útiles que el tutor puede detectar precozmente.

Más información: Diabetes mellitus felina, Insuficiencia renal crónica.

Mi gato bebe muy poca agua, ¿cómo lo soluciono?

Es un problema más frecuente de lo que parece y tiene importancia: la deshidratación crónica favorece problemas urinarios (cristales, cistitis, obstrucción uretral) y renales. Los gatos descienden evolutivamente de gatos del desierto y conservan un instinto de bajo consumo de agua libre que en la vida doméstica resulta insuficiente.

Estrategias para aumentar la ingesta:

  1. Fuentes de agua corriente: muchos gatos prefieren agua en movimiento. Una fuente eléctrica o un grifo goteando los anima a beber más.
  2. Múltiples puntos de agua en la casa, lejos del comedero y del arenero (a los gatos no les gusta beber junto a la comida).
  3. Cuencos amplios y poco profundos (los profundos molestan los bigotes). Cerámica o cristal mejor que plástico.
  4. Incorporar alimento húmedo en parte de la ración: el alimento húmedo contiene 70-80% de agua y es la forma más eficaz de aumentar la hidratación.
  5. Cambiar el agua a diario y lavar los cuencos con frecuencia.

Si pese a todo el gato bebe muy poco y muestra orina muy concentrada (oscura, escasa), consulta al veterinario.

Mi gato cojea: ¿esperar o ir al veterinario?

Depende de la intensidad y duración:

  1. Cojera leve y reciente (<24 h), sin pérdida de apoyo total: observación. Puede ser sobreesfuerzo, salto malo o pisada incómoda. Si en 24-48 h mejora claramente, no requiere consulta.
  2. Cojera intensa, sin apoyo de la pata, vocalización al moverse: consulta el mismo día. Posible fractura, luxación o herida importante.
  3. Cojera intermitente que se repite: revisión programada. Puede ser problema articular, artrosis incipiente o lesión muscular.
  4. Cojera + inflamación + calor en la pata: posible infección, herida con absceso, picadura. Consulta el mismo día.
  5. Gato senior con cojera progresiva: probable artrosis. Consulta para evaluar tratamiento de soporte.

Mira si hay herida visible, almohadilla rajada, espina o cuerpo extraño entre los dedos antes de descartar causa externa.

Los gatos disimulan dolor mucho mejor que los perros. Una cojera evidente en gato suele indicar problema más serio de lo que parece.

Mi gato está amarillento (ictericia): ¿qué significa?

Coloración amarillenta de mucosas, piel (especialmente orejas y abdomen sin pelo) y blanco del ojo se llama ictericia e indica problema grave: acumulación de bilirrubina por enfermedad hepática, biliar o destrucción masiva de glóbulos rojos.

Causas frecuentes en gato:

  1. Lipidosis hepática: gato que ha dejado de comer varios días (típico tras viaje, estrés, o enfermedad concomitante). Frecuente y grave si no se trata.
  2. Colangitis o colangiohepatitis: inflamación de vías biliares e hígado.
  3. Anemia hemolítica: por intoxicación (cebolla, ajo, paracetamol, zinc), parásitos sanguíneos (hemoplasmas), enfermedad inmunomediada.
  4. Pancreatitis.
  5. Tumor hepático o biliar.
  6. PIF (peritonitis infecciosa felina) en algunos casos.

Urgencias veterinarias el mismo día, no esperes. Pronóstico depende mucho de la causa y de la rapidez de actuación.

Si el gato ha dejado de comer más de 2-3 días y aparece amarillento, es probable lipidosis hepática. Esta enfermedad puede tratarse con buenos resultados si se actúa pronto.

Mi gato estornuda mucho: ¿está resfriado?

Estornudos esporádicos (1-3 al día) pueden ser normales por irritación leve (polvo, ambientadores, arena). Estornudos frecuentes, persistentes o asociados a secreción nasal suelen indicar infección respiratoria.

Causas más comunes:

  1. Calicivirus felino: parte de la trivalente. Estornudos, secreción nasal, úlceras en boca, fiebre.
  2. Herpesvirus felino: estornudos, secreción nasal y ocular, conjuntivitis. Puede dejar portadores crónicos que recaen con estrés.
  3. Infección bacteriana secundaria.
  4. Cuerpo extraño nasal: estornudos bruscos y violentos, generalmente unilaterales.
  5. Pólipo nasofaríngeo: más frecuente en gatos jóvenes.
  6. Tumor nasal: más frecuente en seniors, suele dar secreción unilateral con sangre.
  7. Alergia: poco frecuente como causa única en gato.

Qué hacer:

  1. Estornudos aislados, gato bien: observación.
  2. Estornudos con secreción nasal/ocular, fiebre o apatía: consulta veterinaria.
  3. Secreción unilateral con sangre, en gato senior: consulta sin demora.

Vacunación trivalente al día protege contra los virus más frecuentes pero no garantiza inmunidad total. Gatos con secreción persistente requieren diagnóstico.

Mi gato ha engordado rápido: ¿qué hago?

Aumento rápido de peso suele responder a balance calórico positivo (come más de lo que gasta), especialmente tras esterilización (las necesidades caen un 15-20%) o por inactividad.

Qué hacer en orden:

  1. Confirma la cifra: pesa al gato en báscula precisa, anota fecha. Variación real >10% del peso ideal en pocos meses requiere acción.
  2. Revisa ración: usa tabla del pienso ajustada al peso ideal (no al actual), pesa la comida (no a ojo), cuenta premios.
  3. Aumenta actividad: 2 sesiones de juego activo al día de 10-15 minutos con caña o ratón.
  4. Consulta veterinaria si: aumento rápido sin cambio de dieta (descarta retención de líquidos por problema cardiaco o renal), hinchazón abdominal localizada (descarta masa o ascitis), o gato senior con engorda extraña.
  5. Plan de pérdida supervisado: la bajada debe ser gradual (1-2% del peso por semana). Bajadas bruscas pueden provocar lipidosis hepática, grave.

Sobrepeso es factor de riesgo para diabetes, problemas articulares y urinarios. Tomar acción cuando el aumento es reciente es mucho más fácil que revertir obesidad establecida.

Mi gato ha tenido una convulsión: ¿qué hago?

Acude a urgencias veterinarias el mismo día. Una convulsión en gato siempre justifica consulta, aunque sea episodio aislado y breve.

Qué hacer durante la convulsión:

  1. Mantén la calma. La convulsión dura habitualmente 30 segundos a 2 minutos.
  2. Aparta objetos cercanos para que no se haga daño al moverse.
  3. NO le metas las manos en la boca ni intentes sujetarle la lengua. Riesgo grave de mordedura accidental.
  4. Cronometra duración: información útil para el veterinario.
  5. Tras la convulsión, ambiente tranquilo, poca luz, sin estímulos. El gato puede estar desorientado 10-30 minutos (fase postictal).

Qué hacer después:

  1. Consulta veterinaria el mismo día o urgencias si: dura más de 2 minutos, se repite (cluster), o el gato no recupera conciencia normal.
  2. Anota detalles: hora, duración, descripción (parcial o generalizada), si hubo orina/heces involuntarias, si había tóxicos accesibles.
  3. Análisis recomendados: sangre completa, glucemia, posible neuroimagen según orientación.

Causas posibles: epilepsia primaria, intoxicación, hipoglucemia, problema hepático/renal avanzado, tumor cerebral, infección, traumatismo.

Convulsiones repetidas en 24 h (status epilepticus) es urgencia vital: traslado inmediato al veterinario.

Mi gato jadea como un perro: ¿qué le pasa?

Es anormal en gato. Salvo en casos puntuales de calor extremo o sobreesfuerzo (juego muy intenso, escape de transportín), el jadeo continuado en gato indica problema y requiere consulta veterinaria.

Causas frecuentes:

  1. Estrés agudo: visita al veterinario, viaje, mudanza. Suele resolverse al calmarse.
  2. Golpe de calor: ambiente muy caliente, jadeo intenso, encías muy rojas, apatía progresiva.
  3. Dolor agudo: tras trauma, fractura, cólico.
  4. Problema cardiorrespiratorio: insuficiencia cardíaca, asma, derrame pleural.
  5. Anemia severa o intoxicación: el gato compensa baja oxigenación con respiración acelerada.

Qué hacer:

  1. Si el jadeo es por estrés evidente (acabas de llegar del veterinario): calma, ambiente fresco, observación.
  2. Si no hay causa clara o el jadeo dura más de 10-15 minutos: urgencias veterinarias.
  3. Si va acompañado de encías azuladas, postración o respiración con esfuerzo: urgencias inmediatas, no esperes.

Mi gato no come, ¿cuándo debo preocuparme?

Que un gato deje de comer una toma puntual no suele ser alarmante. Pero si lleva 24 horas sin probar alimento, o más de 48 horas con apetito muy reducido, debe consultarse al veterinario.

Los gatos toleran muy mal la anorexia prolongada: si pasan varios días sin comer, especialmente los gatos con sobrepeso, pueden desarrollar lipidosis hepática, una enfermedad grave del hígado que puede ser mortal sin tratamiento.

Antes de alarmarte, revisa lo evidente: ¿hay un cambio reciente de alimento? ¿el cuenco está limpio y lleno? ¿ha habido algún estresor (mudanza, visitas, obras, llegada de mascota)? ¿el agua está fresca y accesible?

Si descartas estas causas o si el gato muestra otros signos (vómitos, decaimiento, escondite continuo, fiebre), no esperes: pide cita veterinaria. Cuanto antes, mejor pronóstico.

Mi gato no puede orinar: ¿qué hago?

Urgencia veterinaria absoluta, mismo día. Si tu gato (especialmente macho) hace intentos repetidos de orinar sin expulsar nada, gotea muy poco, va al arenero muchas veces sin éxito, o llora al intentar orinar, puede tratarse de obstrucción urinaria.

La obstrucción urinaria es mortal en 24-72 h sin tratamiento: la vejiga se llena, los riñones dejan de filtrar y se acumulan toxinas en sangre. Es una de las urgencias felinas más graves y más frecuentes en gatos macho.

Señales asociadas:

  1. Vocalización inusual en el arenero (dolor).
  2. Lamido excesivo de la zona genital.
  3. Vómitos, apatía progresiva, pérdida de apetito.
  4. Abdomen tenso, doloroso al palpar la zona baja.
  5. En fases avanzadas, postración, hipotermia, colapso.

No esperes a mañana, ni a unas horas. Urgencias veterinarias inmediatamente.

Más información: Obstrucción urinaria felina.

Mi gato orina con sangre: ¿cuán urgente es?

Urgencia veterinaria el mismo día, no esperes. Sangre en la orina (hematuria) en gato puede indicar:

  1. Cistitis idiopática felina (FIC): muy frecuente, asociada a estrés, ambiente.
  2. Cristales o cálculos urinarios: pueden estar a punto de obstruir la uretra.
  3. Infección urinaria: menos frecuente en gato que en perro.
  4. Obstrucción uretral en formación: urgencia vital en macho (mortal en 24-72 h).
  5. Tumor en vías urinarias: poco frecuente.
  6. Traumatismo.

Señales asociadas que justifican urgencias inmediatas (no mañana):

  1. Intentos repetidos de orinar sin expulsar nada o con muy poca cantidad.
  2. Vocalización o llanto en el arenero (dolor).
  3. Lamido excesivo de la zona genital.
  4. Apatía, vómitos, abdomen tenso.

En gato macho con orina sanguinolenta y dificultad para orinar: urgencias en el momento. Riesgo de obstrucción uretral mortal.

Más información: Obstrucción urinaria felina.

Mi gato orina mucho más de lo normal

Aumento de la frecuencia o cantidad de orina (poliuria) acompaña casi siempre al aumento de consumo de agua. Las causas son las mismas: diabetes, insuficiencia renal crónica, hipertiroidismo, y, en casos puntuales, infección urinaria o efecto de fármacos.

Qué observar para informar bien al veterinario:

  1. Cantidad (¿el arenero se moja mucho más que antes? ¿necesitas cambiar arena más a menudo?).
  2. Frecuencia (¿va al arenero más veces, o menos veces pero con grandes cantidades?).
  3. Color (clara o amarilla pálida = orina diluida = mucho consumo).
  4. Si hay esfuerzo, vocalización o sangre: distinto problema (cistitis u obstrucción), también requiere consulta.
  5. Si bebe también más agua: confirma poliuria-polidipsia, signo de enfermedad sistémica.

Qué hacer: consulta veterinaria con análisis de sangre y orina. La mayoría de causas tienen tratamiento si se detectan a tiempo.

No confundas con cistitis (intentos frecuentes pero poco volumen, esfuerzo, dolor): cistitis es problema urinario, poliuria es problema sistémico. Síntomas opuestos.

Mi gato pierde mucho pelo: ¿muda o problema?

Hay que distinguir muda fisiológica de pérdida patológica:

Muda normal: pelo cae uniformemente por todo el cuerpo, sin dejar zonas sin pelo. Se intensifica en primavera y otoño con el cambio de pelaje. Mayor cantidad en pelo largo, sin alarma.

Pérdida patológica (alopecia): aparecen zonas con menos pelo o totalmente peladas. Causas:

  1. Acicalado excesivo: por estrés (alopecia psicógena), por dolor referido a una zona (úlcera, dolor abdominal), o por parásitos (pulgas, ácaros).
  2. Hongos (dermatofitosis): zonas redondeadas con pelo roto, puede afectar a humanos.
  3. Alergia: alimentaria, ambiental o a picadura de pulga.
  4. Hipotiroidismo, hipertiroidismo, Cushing: poco frecuentes pero posibles.
  5. Hiperestesia felina: contracciones musculares acompañadas de acicalado compulsivo.

Qué hacer: si es muda estacional con pelo uniforme, cepillado más frecuente. Si hay zonas peladas, lesiones o picor, consulta veterinaria.

Mira si las pulgas están descartadas (es la causa #1 de picor y alopecia en gato). Aunque sea de interior, vale revisar.

Mi gato pierde peso sin razón aparente

Pérdida de peso no explicada por cambio de dieta es señal de consulta veterinaria sin demora. En gato adulto, perder más de 200-300 g de forma sostenida puede indicar problema subyacente importante.

Causas frecuentes:

  1. Hipertiroidismo: muy común en gatos seniors. Come mucho pero pierde peso, bebe más, está inquieto.
  2. Diabetes mellitus: pierde peso, bebe y orina mucho.
  3. Insuficiencia renal crónica: en seniors, pérdida progresiva de peso, bebe mucho, falta de apetito.
  4. Problema dental: dolor al comer reduce ingesta, especialmente si la comida es seca.
  5. Parasitosis intestinal: en gatos con acceso al exterior o sin desparasitación reciente.
  6. Linfoma intestinal u otros tumores: más frecuente en seniors.
  7. Pancreatitis o enfermedad inflamatoria intestinal.

Qué hacer: pesarlo en báscula (precisión 50 g), apuntar evolución y acudir a consulta. Análisis de sangre, orina y exploración suelen orientar diagnóstico.

En gato senior, pérdida sostenida de peso es uno de los signos más fiables de problema subyacente. No lo atribuyas a “la edad” sin confirmarlo.

Mi gato respira con la boca abierta: ¿es grave?

Sí, es grave en gato. A diferencia del perro (que jadea con frecuencia para regular temperatura), el gato rara vez respira con la boca abierta. Cuando lo hace, suele indicar problema respiratorio o cardíaco serio.

Causas posibles:

  1. Estrés extremo o sobreesfuerzo reciente (subir muchas escaleras, viaje en transportín en verano): suele resolverse en pocos minutos al calmarse y refrescarse.
  2. Golpe de calor: ambiente muy caluroso, gato jadeante, encías rojas. Refrescar (no agua helada) y urgencias.
  3. Insuficiencia cardíaca o edema pulmonar: respira con boca abierta, costillas marcadas al respirar, encías azuladas. Urgencias.
  4. Asma felino o crisis respiratoria: tos previa, respiración con esfuerzo abdominal.
  5. Cuerpo extraño en vía aérea: aparición brusca tras juego o comida.

Si no se resuelve en 5-10 minutos tras retirar el estresor, urgencias veterinarias el mismo día. No esperes.

Gato respirando con boca abierta en reposo, sin esfuerzo previo, es siempre signo de alarma. La causa puede esperar; el gato, no.

Mi gato respira rápido incluso en reposo, ¿debo preocuparme?

Sí, es motivo de consulta veterinaria. Un gato sano en reposo respira entre 20 y 30 veces por minuto. Si en reposo (no después de jugar, no asustado, no con calor) supera las 30 respiraciones por minuto de forma sostenida, hay que investigar.

La respiración rápida en reposo (taquipnea) en gato es un signo importante porque los gatos compensan muy bien las enfermedades cardiorrespiratorias hasta que el cuadro avanza. Cuando aparece taquipnea, suele haber ya patología relevante.

Causas frecuentes:

  • Cardiomiopatía hipertrófica (la cardiopatía más común): puede causar edema pulmonar o derrame pleural.
  • Asma felina: patrón espiratorio prolongado, a veces con sibilancias audibles.
  • Anemia: mucosas pálidas asociadas.
  • Dolor o estrés sostenido.
  • Fiebre alta.

Cómo medir la frecuencia respiratoria en casa:

  1. Espera a que el gato esté dormido o muy relajado.
  2. Observa el movimiento del tórax: una inspiración + una espiración = 1 respiración.
  3. Cuenta las respiraciones en 15 segundos.
  4. Multiplica por 4 para obtener el ritmo por minuto.

Si sale por encima de 30 con el gato dormido o tranquilo, pide cita veterinaria sin demora. Si la respiración es además con boca abierta, con esfuerzo o con mucosas azuladas, es urgencia inmediata.

Mi gato se rasca mucho las orejas: ¿qué le pasa?

Rascado frecuente en orejas suele indicar ácaros del oído (otodectes), otitis externa, alergia o cuerpo extraño.

Qué observar:

  1. Cera abundante negra/marrón oscura: típica de ácaros del oído (otodectes), muy común en gatitos.
  2. Cera amarillenta, olor a queso o desagradable: posible otitis bacteriana o por levaduras.
  3. Sangre o costras visibles: lesiones por rascado intenso.
  4. Sacudidas de cabeza muy intensas o ladeo de cabeza: posible otitis interna o cuerpo extraño profundo.

Qué hacer: consulta veterinaria con otoscopia. No le metas bastoncillos ni gotas sin diagnóstico. Los ácaros del oído requieren tratamiento antiparasitario específico; las otitis necesitan limpieza y tratamiento adaptado al germen identificado.

Limpieza casera con suero o agua oxigenada empeora muchas otitis. No improvises tratamiento; confirma causa primero.

Mi gato tiene caspa: ¿es normal?

Caspa ligera puntual (algunas escamas blancas) puede ser normal en piel seca o invierno. Caspa abundante, persistente o localizada suele indicar problema.

Causas posibles:

  1. Piel seca por calefacción o ambiente: humidifica el aire, revisa si el problema es estacional.
  2. Dieta pobre en ácidos grasos esenciales: pienso de baja calidad. Mejorar alimento.
  3. Cheiletielosis (“caspa andante”): ácaros que se ven moviéndose entre las escamas. Tratamiento veterinario.
  4. Dermatitis seborreica: idiopática o secundaria a otras dermatopatías.
  5. Hongos (dermatofitosis): zoonosis. Consulta urgente si hay lesiones redondeadas con pelo roto.
  6. Obesidad: gato no alcanza zona lumbar al acicalarse, se acumula caspa allí.
  7. Hipersensibilidad alimentaria o ambiental.

Qué hacer: si la caspa es leve, observa una semana tras humidificar ambiente y mejorar dieta. Si es abundante o persiste, consulta veterinaria con raspado cutáneo y exploración.

Caspa localizada en zona específica (lomo, base de cola) suele tener causa concreta y tratable. Caspa generalizada apunta a problema sistémico o dermatológico amplio.

Mi gato tiene cera negra en las orejas

Cera negra abundante en ambas orejas es típica de ácaros del oído (Otodectes cynotis), especialmente en gatitos o gatos rescatados de colonia.

Características: cera muy oscura tipo “posos de café”, abundante, suele afectar a ambos oídos, el gato se rasca y sacude la cabeza. Puede acompañarse de mal olor leve.

Qué hacer:

  1. Consulta veterinaria para confirmar diagnóstico (otoscopia y, si necesario, microscopia de la cera).
  2. Tratamiento antiparasitario específico prescrito por tu profesional. Hay productos en pipeta que actúan en una sola aplicación.
  3. Limpieza del oído con producto auricular específico veterinario, no con agua, alcohol ni aceites caseros.
  4. Trata a todos los gatos del hogar, aunque sólo uno muestre síntomas: los ácaros pasan de uno a otro.
  5. Lava las mantas y zonas de descanso a 60°C.

Sin tratamiento, los ácaros del oído pueden derivar en otitis bacteriana secundaria o lesiones internas. Tratarlos pronto es sencillo y rápido.

Mi gato tiene diarrea: ¿cuándo preocuparse?

Episodio aislado en gato adulto sano: observación 24-48 h, dieta blanda (pollo cocido sin sal + arroz cocido en proporción 2:1), agua siempre disponible. Suele resolverse solo si la causa es leve.

Cuándo preocuparse y consultar urgente:

  1. Dura más de 48 h o aparecen otros síntomas (vómitos, apatía, falta de apetito).
  2. Sangre fresca o heces negras alquitranadas.
  3. Gato gatito, senior o con enfermedad crónica: deshidratan rápido.
  4. Diarrea profusa o muy líquida: riesgo de deshidratación severa en horas.
  5. El gato está apagado, no se mueve, encías secas o pálidas.
  6. Tras posible ingestión de tóxico, planta o cuerpo extraño.

No le des medicamentos humanos contra diarrea: muchos son tóxicos para gatos. La hidratación es lo más importante; si no quiere beber y la diarrea continúa, urgencias.

Gatitos y seniors deshidratan en 24 h. No apliques “esperar a ver” en ellos como harías con un adulto sano.

Mi gato tiene el pelo grasoso o feo: ¿qué pasa?

Pelo grasoso, mate o descuidado suele reflejar problema de salud o de aseo, no estética. Causas frecuentes:

  1. Dolor o malestar general: el gato deja de acicalarse cuando le duele moverse (artrosis, problema dental, malestar abdominal).
  2. Obesidad: no alcanza la zona lumbar y trasera al asearse, se acumula grasa y caspa en esa zona.
  3. Problema dermatológico: alergia, infección por hongos (dermatofitosis), seborrea grasa.
  4. Problema sistémico: hipertiroidismo, insuficiencia hepática, diabetes pueden manifestarse con pelo descuidado.
  5. Edad avanzada: gatos seniors a veces dejan de acicalarse por dolor articular o deterioro general.
  6. Estrés crónico: cambios en el hogar, otro animal nuevo, mudanza.

Qué hacer: consulta veterinaria con exploración general. El pelo es ventana del estado interno; cambios visibles suelen indicar algo que merece revisión.

No basta con cepillarlo más. Cepillar ayuda como apoyo, pero hay que tratar la causa de fondo.

Mi gato tiene muy mal aliento: ¿qué hago?

Mal aliento (halitosis) en gato casi siempre indica problema dental (gingivitis, sarro, periodontitis, resorción dental, estomatitis), aunque también puede tener origen sistémico.

Causas más frecuentes:

  1. Acumulación de placa y sarro: muy común desde los 3 años. Olor desagradable, encías rojas.
  2. Gingivitis o periodontitis: encías inflamadas, dolor al comer, posible babeo.
  3. Estomatitis crónica felina: inflamación generalizada de la boca, muy dolorosa.
  4. Resorción dental felina: piezas afectadas con dolor y mal olor localizado.
  5. Cuerpo extraño en boca (espina, hueso pequeño, hilo): mal olor focal de aparición brusca.

Causas sistémicas (menos frecuentes pero importantes):

  1. Insuficiencia renal avanzada: aliento urémico (amoniacal).
  2. Diabetes descompensada: aliento dulzón o afrutado.
  3. Problema hepático grave.

Qué hacer: consulta veterinaria con revisión dental. La mayoría de casos se resuelven con limpieza dental bajo sedación y, en su caso, extracciones.

El mal aliento no es “normal” en gato. Es síntoma; localizar la causa mejora calidad de vida y previene complicaciones.

Más información: Higiene dental felina.

Mi gato tiene pulgas: ¿qué hago?

Pasos en orden:

  1. Consulta veterinaria para que indique antiparasitario adecuado al peso y edad del gato. No uses productos de perro ni remedios caseros (pueden ser tóxicos).
  2. Aplica el antiparasitario según indicación del profesional (pipeta, comprimido oral o collar).
  3. Trata a TODOS los animales del hogar simultáneamente, no sólo al infestado. Las pulgas saltan entre individuos.
  4. Desinfesta el entorno: las pulgas adultas que ves son sólo el 5%; el resto está en forma de huevo, larva y pupa en alfombras, sofás y rincones. Aspira a fondo a diario durante 2-3 semanas, lava mantas y camas a 60°C, considera spray ambiental específico (no insecticida doméstico genérico).
  5. Mantén tratamiento preventivo mensual durante los siguientes meses para romper el ciclo.

Si tu gato tiene mucho rascado, posibles lesiones cutáneas o sospecha de tenia (las pulgas son vector), añade desparasitación interna además del tratamiento de pulgas.

Mi gato tose: ¿es grave?

La tos en gato no es común y suele indicar problema respiratorio o cardíaco. Es importante distinguir tos real de arcada por bola de pelo (postura agachada, cuello extendido, intenta expulsar algo).

Causas posibles de tos real:

  1. Asma felino: tos seca recurrente, a veces con crisis de respiración con esfuerzo. Frecuente en gatos jóvenes y adultos.
  2. Bronquitis crónica: tos persistente, especialmente en seniors.
  3. Infección respiratoria (calicivirus, herpesvirus, bacteriana): tos + estornudos + secreción.
  4. Cuerpo extraño en vía aérea: tos brusca tras juego o comida.
  5. Insuficiencia cardíaca con edema pulmonar: tos asociada a respiración con esfuerzo, intolerancia al ejercicio.
  6. Parásitos pulmonares: poco frecuentes pero posibles, especialmente en gatos cazadores.

Qué hacer: consulta veterinaria con auscultación y, si necesario, radiografía torácica. El asma felino requiere tratamiento específico crónico.

Tos persistente, especialmente nocturna o asociada a respiración con esfuerzo, justifica consulta sin demora. Asma no diagnosticado puede derivar en crisis grave.

Mi gato vomita bolas de pelo, ¿es normal?

Es muy común y, en pequeñas cantidades, dentro de lo normal. Durante el acicalado los gatos ingieren pelo, parte se elimina con las heces y parte se acumula en el estómago formando una bola (tricobezoar) que finalmente se expulsa con vómito.

En gatos de pelo corto, una bola de pelo cada 1-2 semanas no es preocupante. En razas de pelo largo (Persa, Maine Coon, Ragdoll) puede ser más frecuente, especialmente en muda.

Señales que sí justifican consulta veterinaria:

  • Vómitos frecuentes (más de uno por semana de forma sostenida).
  • Intentos repetidos sin expulsar bola, con tos persistente.
  • Pérdida de apetito, decaimiento o pérdida de peso asociados.
  • Estreñimiento concurrente.

Para prevenir su formación: cepillado regular (más frecuente en pelo largo y en muda), alimentos específicos antitricobezoares y, en algunos casos, pastas dispensables prescritas por el veterinario.

Mi gato vomita con sangre: ¿es grave?

Sí, es grave o potencialmente grave. Sangre en el vómito (hematemesis) puede indicar úlcera gástrica, gastritis severa, ingestión de cuerpo extraño punzante, intoxicación, problema de coagulación o tumor digestivo.

Qué hacer:

  1. Acudir a urgencias veterinarias el mismo día, no esperar al día siguiente.
  2. Llevar muestra del vómito si es posible: ayuda al diagnóstico (sangre roja brillante = sangrado alto reciente; sangre oscura tipo posos de café = sangrado más antiguo en estómago).
  3. No darle nada por boca hasta consulta (ni agua, ni comida, ni medicación).
  4. Anotar antecedentes: qué comió en las últimas 24 h, si ha tenido acceso a tóxicos o plantas, qué medicación toma (si toma), si está esterilizado y vacunado.

No es momento de “esperar a ver”: sangre en vómito siempre justifica consulta urgente.

La causa puede ir desde una gastritis leve hasta un cuadro grave. Sólo exploración y, en su caso, analítica o ecografía pueden distinguir.

Mi gato vomita espuma blanca: ¿qué hago?

La espuma blanca es saliva mezclada con ácido gástrico o moco. Las causas más frecuentes:

  1. Estómago vacío (parecido al vómito amarillo): el ácido gástrico irrita la mucosa y el gato regurgita espuma.
  2. Bola de pelo en formación: a veces precede a regurgitación de pelo.
  3. Náusea por viaje o estrés.
  4. Inflamación gástrica leve (gastritis): puede deberse a cambio reciente de dieta, exceso de comida o ingestión de algo irritante.

Qué hacer:

  1. Episodio aislado, gato con buen estado general: observa 24 h, ajusta tomas si el vómito es por estómago vacío.
  2. Episodio repetido o gato apagado: consulta veterinaria.
  3. Vómito blanco + arcadas sin expulsar nada + abdomen tenso: posible obstrucción, urgencias.

Si vomita espuma blanca varias veces al día, no come o muestra dolor, no esperes: urgencias veterinarias. En aislado y con buen estado, observación.

Mi gato vomita un líquido amarillo: ¿qué significa?

El líquido amarillo es bilis. Suele aparecer cuando el estómago lleva muchas horas vacío y el reflujo biliar irrita la mucosa. La causa más común es comer una sola vez al día o tener intervalos muy largos entre tomas (típico de madrugada en gatos que comen sólo por la tarde).

Solución habitual:

  1. Añade una toma extra justo antes de irte a dormir, o reparte la ración diaria en 3-4 tomas más pequeñas.
  2. Considera alimentador automático con toma programada de madrugada.
  3. Cambio gradual a pienso con fórmula gastrointestinal si el problema persiste tras ajustar tomas.

Si tras ajustar las tomas el vómito amarillo persiste varios días, o si aparece acompañado de apatía, falta de apetito, pérdida de peso o vómito frecuente, requiere consulta veterinaria: puede indicar problema gástrico, hepático, pancreático o intestinal subyacente.

Vómito amarillo aislado, sin más síntomas, suele resolverse simplemente repartiendo mejor las comidas.

Mi gato ya no salta como antes: ¿es la edad?

Probablemente artrosis, sobre todo si tu gato es senior (>10 años) o tiene sobrepeso. La artrosis felina es muy frecuente (afecta a más del 80% de gatos mayores de 12 años según estudios radiográficos) pero está infradiagnosticada porque los gatos disimulan el dolor.

Signos típicos de artrosis felina:

  1. Salta menos o no llega a sitios habituales (encimera, ventana, sofá).
  2. Sube escaleras con dificultad o las evita.
  3. Cambia postura de aseo: ya no se acicala bien la zona lumbar y trasera.
  4. Más tiempo durmiendo, menos juego activo.
  5. Irritabilidad al acariciar zonas dolorosas (caderas, columna).

Qué hacer: consulta veterinaria para evaluación. La artrosis no se cura pero hay opciones de manejo (control de peso, dieta específica, condroprotectores, tratamiento del dolor, adaptaciones del entorno como rampas y escaleras).

No es “sólo que está mayor”. El dolor crónico no tratado degrada mucho la calidad de vida. Revisión veterinaria si notas cambios en saltabilidad.