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Enfermedad

Diabetes mellitus felina

Otros nombres: Diabetes felina

Diabetes mellitus felina
Imagen: Wikimedia Commons · Wikimedia Commons — CC BY-SA 4.0

Sistema

endocrino

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • aumento de la sed
  • aumento de la orina
  • pérdida de peso
  • letargo
  • apetito variable

¿Qué es?

La diabetes mellitus felina es una enfermedad endocrina caracterizada por una incapacidad del organismo de regular adecuadamente la glucosa en sangre, ya sea por una producción insuficiente de la hormona pancreática que regula la glucosa, o por una resistencia tisular a su acción.

La forma más frecuente en gatos es similar a la diabetes tipo 2 humana: asociada a obesidad, sedentarismo y resistencia tisular. En algunos gatos puede revertir si se controla precozmente y se ataja la causa subyacente (especialmente el sobrepeso).

Cómo se manifiesta

Los signos clásicos son aumento de la sed (polidipsia), aumento de la orina (poliuria), pérdida de peso a pesar de mantener o aumentar el apetito y debilidad muscular en las extremidades posteriores (plantígrada: el gato camina apoyando los corvejones en el suelo).

En fases avanzadas, sin tratamiento, puede aparecer cetoacidosis diabética: un cuadro grave que requiere ingreso urgente.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico se basa en análisis de sangre (glucemia persistentemente elevada, fructosamina) y análisis de orina (glucosuria). El estrés agudo puede elevar transitoriamente la glucemia en gatos, por lo que se confirma con fructosamina cuando es necesario.

El tratamiento se ajusta a cada caso y lo dirige siempre el veterinario. Generalmente combina control dietético específico, manejo del peso y tratamiento inyectable diario. Es esencial el seguimiento estrecho durante las primeras semanas para ajustar el plan terapéutico.

Razas con mayor incidencia

Se describe mayor predisposición en el Burmés, especialmente en líneas australianas y europeas, además de gatos con sobrepeso de cualquier raza.

Prevención

Mantener un peso saludable a lo largo de la vida es el factor de protección más importante. La obesidad multiplica el riesgo varias veces. Una dieta de calidad, raciones medidas y actividad regular son las principales medidas preventivas.

Tras la enfermedad

Con tratamiento adecuado el pronóstico es bueno y muchos gatos viven años con calidad. Una proporción significativa de casos diagnosticados precozmente alcanza la remisión (deja de necesitar tratamiento) si se combina manejo dietético y control del peso. El seguimiento veterinario es esencial.

Razas con mayor predisposición