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Enfermedad

Uveítis felina

Otros nombres: Inflamación uveal

Uveítis felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

sensorial

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • dolor ocular
  • miosis
  • cambio de color del iris
  • hipopion
  • epífora

¿Qué es?

La uveítis felina es la inflamación de la úvea, la capa intermedia del ojo formada por iris, cuerpo ciliar y coroides. Es una de las enfermedades oculares más serias en gatos porque, a diferencia de otras inflamaciones más superficiales, suele ser manifestación de una enfermedad sistémica subyacente: infecciones víricas (PIF, FeLV, FIV), toxoplasmosis, micosis, tumores o problemas inmunomediados.

No es contagiosa por sí misma, pero alguna de sus causas sí lo es. Identificar el origen es esencial.

Cómo se manifiesta

Los signos incluyen pupila más pequeña de lo normal en el ojo afectado (miosis), cambio de color del iris (que puede tornarse más oscuro o aparecer manchas), enrojecimiento ocular, lagrimeo, parpadeo excesivo, intolerancia a la luz y, en casos avanzados, acúmulo de células o pus dentro de la cámara anterior del ojo (hipopion). El gato puede mostrar dolor ocular.

La uveítis puede ser bilateral o afectar a un solo ojo. Las complicaciones (glaucoma, sinequias, ceguera) son frecuentes si no se trata pronto.

Diagnóstico y atención

El veterinario realiza exploración oftalmológica detallada, medición de la presión intraocular y, fundamentalmente, búsqueda de la causa subyacente con analíticas y pruebas específicas (serología para FeLV, FIV, toxoplasmosis, PIF). El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario.

Prevención

Vacunación correcta, control parasitario incluyendo profilaxis frente a toxoplasmosis, evitar contacto con gatos infectados por virus.

Razas con mayor incidencia

No hay predisposición racial clara para la uveítis idiopática.

Tras la enfermedad

El pronóstico depende mucho de la causa y de la precocidad del tratamiento. Muchos casos se controlan bien, pero el seguimiento estrecho es esencial porque las recaídas y las complicaciones son posibles.