Úlcera corneal felina
Otros nombres: Erosión corneal
Sistema
sensorial
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- blefarospasmo
- epífora intensa
- frotamiento ocular
- secreción mucopurulenta
¿Qué es?
La úlcera corneal felina es la pérdida de tejido de la córnea (la capa transparente del ojo). Puede deberse a traumatismos (arañazos, cuerpos extraños), infecciones (especialmente herpesvirus felino), alteraciones de los párpados o de la película lagrimal, e incluso a problemas anatómicos de la córnea en razas braquicefálicas.
Es una urgencia oftalmológica: una úlcera no tratada puede profundizar en pocas horas o días y, en casos graves, perforar el ojo.
Cómo se manifiesta
El gato presenta el ojo entrecerrado por dolor (blefarospasmo), lagrimeo intenso, intolerancia a la luz, y a veces se frota el ojo con la pata o contra los muebles. La córnea puede aparecer mate o con una zona de aspecto distinto al resto. En casos avanzados aparece secreción mucopurulenta y enrojecimiento ocular.
Un gato con un ojo casi cerrado y lagrimeando merece consulta veterinaria sin demora.
Diagnóstico y atención
El veterinario explora el ojo y aplica un colorante (fluoresceína) que se adhiere a las zonas con úlcera, haciéndola visible. Según la profundidad y la causa, plantea distintos tratamientos, siempre prescritos por él. En úlceras profundas o complicadas puede ser necesaria cirugía. Acude a urgencias si el ojo se ve perforado, hay material saliendo o el dolor es muy intenso.
Prevención
Evitar plantas con espinas al alcance del gato, retirar objetos puntiagudos del entorno, controlar peleas con otros animales, y atender rápido cualquier signo ocular para evitar que un problema menor se complique.
Razas con mayor incidencia
Persa y exótico de pelo corto presentan mayor riesgo por la mayor exposición corneal y por las alteraciones de los párpados asociadas a su conformación facial.
Tras la enfermedad
Las úlceras superficiales tratadas pronto cicatrizan en pocos días sin secuelas. Las profundas pueden dejar una cicatriz visible en la córnea, generalmente sin afectar significativamente a la visión. El seguimiento veterinario hasta el alta es importante para asegurar la cicatrización completa.