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Enfermedad

Úlcera corneal felina

Otros nombres: Erosión corneal

Úlcera corneal felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

sensorial

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • blefarospasmo
  • epífora intensa
  • frotamiento ocular
  • secreción mucopurulenta

¿Qué es?

La úlcera corneal felina es la pérdida de tejido de la córnea (la capa transparente del ojo). Puede deberse a traumatismos (arañazos, cuerpos extraños), infecciones (especialmente herpesvirus felino), alteraciones de los párpados o de la película lagrimal, e incluso a problemas anatómicos de la córnea en razas braquicefálicas.

Es una urgencia oftalmológica: una úlcera no tratada puede profundizar en pocas horas o días y, en casos graves, perforar el ojo.

Cómo se manifiesta

El gato presenta el ojo entrecerrado por dolor (blefarospasmo), lagrimeo intenso, intolerancia a la luz, y a veces se frota el ojo con la pata o contra los muebles. La córnea puede aparecer mate o con una zona de aspecto distinto al resto. En casos avanzados aparece secreción mucopurulenta y enrojecimiento ocular.

Un gato con un ojo casi cerrado y lagrimeando merece consulta veterinaria sin demora.

Diagnóstico y atención

El veterinario explora el ojo y aplica un colorante (fluoresceína) que se adhiere a las zonas con úlcera, haciéndola visible. Según la profundidad y la causa, plantea distintos tratamientos, siempre prescritos por él. En úlceras profundas o complicadas puede ser necesaria cirugía. Acude a urgencias si el ojo se ve perforado, hay material saliendo o el dolor es muy intenso.

Prevención

Evitar plantas con espinas al alcance del gato, retirar objetos puntiagudos del entorno, controlar peleas con otros animales, y atender rápido cualquier signo ocular para evitar que un problema menor se complique.

Razas con mayor incidencia

Persa y exótico de pelo corto presentan mayor riesgo por la mayor exposición corneal y por las alteraciones de los párpados asociadas a su conformación facial.

Tras la enfermedad

Las úlceras superficiales tratadas pronto cicatrizan en pocos días sin secuelas. Las profundas pueden dejar una cicatriz visible en la córnea, generalmente sin afectar significativamente a la visión. El seguimiento veterinario hasta el alta es importante para asegurar la cicatrización completa.

Razas con mayor predisposición