Tromboembolismo aórtico felino
Otros nombres: ATE felino, Saddle thrombus

Sistema
cardiovascular
Severidad
crítica
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- parálisis posterior aguda
- dolor intenso
- extremidades frías
- mucosas pálidas
- disnea
¿Qué es?
El tromboembolismo aórtico felino, conocido también como “saddle thrombus”, es la formación de un coágulo de sangre que se aloja en la bifurcación de la aorta abdominal, justo donde se divide hacia las dos patas traseras. La obstrucción brusca del flujo sanguíneo produce una parálisis aguda y muy dolorosa de las patas posteriores.
La mayoría de los casos están relacionados con una enfermedad cardiaca subyacente (con frecuencia, cardiomiopatía hipertrófica no diagnosticada previamente). Es una de las urgencias más impactantes de la medicina felina.
Cómo se manifiesta
El cuadro típico es de aparición brusca: el gato pierde la capacidad de mover las patas traseras de un momento a otro, vocaliza por dolor intenso, las almohadillas de las patas traseras están frías y pálidas, los pulsos femorales no se palpan y las mucosas pueden estar pálidas o azuladas. A menudo se acompaña de dificultad respiratoria por el problema cardiaco de base.
Es una de las urgencias más identificables: un gato que no puede mover las patas traseras con dolor evidente.
Diagnóstico y atención
Es una urgencia inmediata. El diagnóstico es clínico, complementado con ecografía, ecocardiografía y analíticas. El tratamiento es complejo y siempre lo prescribe el veterinario; las decisiones son delicadas porque el pronóstico es reservado y la calidad de vida del gato es la prioridad. La conversación honesta con la familia es esencial desde el primer momento.
Prevención
Detectar y manejar las cardiopatías subyacentes es la mejor prevención. Las revisiones cardiacas a partir de la edad media en gatos predispuestos pueden identificar a los que tienen riesgo. La detección de un soplo cardiaco merece siempre estudio adicional.
Razas con mayor incidencia
Ragdoll, maine coon y sphynx, todas con mayor incidencia de cardiomiopatía hipertrófica, presentan mayor riesgo.
Tras la enfermedad
El pronóstico es serio. Algunos gatos recuperan parcial o totalmente la función de las patas, otros no. El manejo a largo plazo se centra en la cardiopatía de base y en la prevención de nuevos episodios. El equipo veterinario acompaña a la familia en las decisiones difíciles que pueden surgir.