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Enfermedad

Toxoplasmosis felina

Otros nombres: Infección por Toxoplasma gondii

Toxoplasmosis felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

infeccioso

Severidad

moderada

Contagiosa

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • la mayoría son asintomáticos
  • fiebre intermitente
  • diarrea
  • afectación ocular
  • signos neurológicos en casos graves

¿Qué es?

La toxoplasmosis es una infección por el protozoo Toxoplasma gondii. Los gatos son el huésped definitivo del parásito: en el gato se completa el ciclo reproductivo y se eliminan oocitos infectivos en heces durante un breve periodo tras la primoinfección. Para los humanos y otros mamíferos somos huéspedes intermediarios.

La mayor parte de gatos infectados son asintomáticos. La importancia clínica de la toxoplasmosis felina reside, en parte, en su zoonosis: la transmisión a personas, especialmente preocupante durante el embarazo y en personas inmunodeprimidas.

Cómo se manifiesta

La mayoría de gatos infectados no muestra signos. Cuando aparecen, los más frecuentes son fiebre intermitente, diarrea, afectación ocular (uveítis), signos respiratorios y, en casos graves o inmunodeprimidos, afectación neurológica.

La primoinfección eliminadora de oocitos dura típicamente entre 1 y 3 semanas, tras las cuales el gato deja de eliminar y queda inmunizado.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico se basa en serología (anticuerpos IgM/IgG) y, en casos sintomáticos, PCR. El significado del resultado es complejo: un gato con anticuerpos positivos generalmente está inmunizado y no es contagiante. La eliminación activa se confirma con PCR de heces.

El tratamiento de los casos sintomáticos lo prescribe el veterinario y se centra en las complicaciones clínicas. La mayoría de gatos seropositivos sin signos clínicos no requieren tratamiento.

Prevención

Evitar que el gato cace y consuma roedores o aves; no alimentarlo con carne cruda o poco cocinada; recoger las heces del arenero diariamente (las oocitos requieren 24-48 h para esporular y volverse infectivos); mantener el gato en interior.

Precauciones para personas embarazadas

Una mujer embarazada no necesita deshacerse de su gato, contrario al mito frecuente. El riesgo real proviene principalmente de carne cruda y verduras mal lavadas, no del contacto cotidiano con el gato.

Medidas razonables: que otra persona limpie el arenero durante el embarazo (o usar guantes y lavarse las manos), no manipular carne cruda sin guantes, lavar bien frutas y verduras, evitar contacto con tierra de jardín sin guantes. Si la madre era seropositiva antes del embarazo, está inmunizada y el riesgo fetal es muy bajo.

Tras la enfermedad

Los gatos con primoinfección sintomática suelen recuperarse bien con tratamiento. La inmunidad posterior es duradera. Los casos con afectación neurológica grave tienen pronóstico más reservado. El seguimiento veterinario es importante en gatos con signos oculares para detectar recidivas.