Sinequia ocular felina
Otros nombres: Adherencia iridocorneal
Sistema
sensorial
Severidad
moderada
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- pupila irregular
- alteración de la motilidad pupilar
- disminución visual
¿Qué es?
La sinequia ocular felina es la adherencia anormal entre el iris y otras estructuras del ojo, generalmente la córnea (sinequia anterior) o el cristalino (sinequia posterior). Es una secuela de procesos inflamatorios intraoculares, fundamentalmente de uveítis previas.
No es una enfermedad por sí misma, sino la huella que dejan inflamaciones anteriores. Indica que el ojo ha sufrido un proceso significativo en algún momento.
Cómo se manifiesta
La pupila aparece de forma irregular, no redonda como debería, y su movimiento de contracción y dilatación está alterado. Según la extensión y localización, puede haber disminución de la visión. El ojo suele estar tranquilo (sin dolor agudo ni enrojecimiento), porque la inflamación que originó la sinequia ya está pasada.
Es un hallazgo frecuente en exploraciones de revisión, a menudo descubierto por casualidad.
Diagnóstico y atención
El veterinario diagnostica por la apariencia clínica con lámpara de hendidura. Lo importante es valorar si la sinequia es estable o si hay inflamación activa subyacente, lo que requiere búsqueda de causa (analíticas, serologías) y tratamiento de la causa, prescrito siempre por el veterinario. La sinequia ya formada no se revierte, pero puede prevenirse el avance.
Prevención
El tratamiento precoz y completo de cualquier uveítis es la mejor forma de evitar sinequias. Las revisiones oftalmológicas periódicas en gatos con antecedentes de inflamación ocular son esenciales.
Razas con mayor incidencia
No hay predisposición racial clara.
Tras la enfermedad
Una sinequia estable no produce molestias y permite vida normal. Si hay actividad inflamatoria subyacente, controlarla es la prioridad. El seguimiento veterinario regular previene complicaciones añadidas.