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Enfermedad

Secuestro corneal felino

Otros nombres: Necrosis corneal felina

Secuestro corneal felino
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

sensorial

Severidad

grave

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • placa marrón-negra en córnea
  • epífora
  • blefarospasmo
  • ulceración periférica

¿Qué es?

El secuestro corneal felino es una alteración propia del gato en la que una zona de la córnea se necrosa y queda como una placa oscura, marrón o negra, claramente delimitada respecto al tejido sano. Se cree que es la respuesta de la córnea a una agresión crónica: úlceras recurrentes, infección por herpesvirus, alteraciones de los párpados o irritación mecánica.

Es poco frecuente en otras especies; en el gato es una entidad específica con tratamiento propio.

Cómo se manifiesta

En la córnea aparece una mancha pigmentada, oscura, con o sin lagrimeo y parpadeo excesivo. Puede haber molestias variables: algunos gatos toleran bien la lesión durante meses, otros muestran dolor evidente. Con el tiempo, el secuestro tiende a desprenderse y puede dejar una úlcera profunda al hacerlo.

La apariencia es muy característica y suele alarmar al tutor por su aspecto oscuro “sobre el ojo”.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es clínico, por la apariencia. El veterinario evalúa si la lesión es estable o está provocando molestias significativas. El tratamiento depende del caso: a veces se opta por seguimiento, en otros se recomienda cirugía para retirar la zona afectada. La decisión la toma el veterinario.

Prevención

Manejar bien las úlceras corneales y las infecciones por herpesvirus, atender alteraciones de los párpados y vigilar la higiene ocular en razas braquicefálicas reducen el riesgo.

Razas con mayor incidencia

Persa, exótico de pelo corto y sagrado de Birmania son las razas más afectadas, por la conformación facial y por mayor prevalencia de infección por herpesvirus.

Tras la enfermedad

La cirugía exitosa elimina el problema y permite cicatrización de la córnea. Algunos gatos pueden tener recurrencias en el otro ojo o en el mismo ojo años después. El seguimiento oftalmológico regular es importante en gatos con predisposición.