GatoNova
Enfermedad

Pólipos nasofaríngeos felinos

Otros nombres: Pólipo inflamatorio felino

Pólipos nasofaríngeos felinos
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

respiratorio

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

joven

Síntomas principales

  • ruido respiratorio
  • disnea
  • secreción aural
  • síndrome de Horner ocasional

¿Qué es?

Los pólipos nasofaríngeos felinos son crecimientos benignos de tejido inflamatorio que se desarrollan en la nasofaringe (zona donde se unen la nariz y la garganta) o en el oído medio, desde donde pueden extenderse. No son tumores cancerosos: son masas inflamatorias, aunque por su localización pueden producir signos importantes.

Se ven sobre todo en gatos jóvenes y de edad media. Su origen exacto no se conoce con seguridad, aunque se relacionan con procesos inflamatorios crónicos previos.

Cómo se manifiesta

Según la localización, los signos varían. Los pólipos nasofaríngeos producen ruido respiratorio (sobre todo al inspirar), dificultad para respirar, ronquidos audibles incluso en gatos que nunca habían roncado, cambios en la vocalización y dificultad para tragar. Los pólipos del oído medio pueden cursar con secreción auricular, inclinación de la cabeza o signos del síndrome de Horner (pupila más pequeña, párpado caído).

Un gato joven que empieza a respirar con ruido sin causa traumática merece valoración.

Diagnóstico y atención

El veterinario explora cavidad oral (bajo sedación, porque el pólipo se ve detrás del paladar blando) y oídos, y completa con radiografías o TAC del cráneo. El tratamiento es quirúrgico: extracción del pólipo con la técnica que el veterinario considere más adecuada. En algunos casos se necesita una intervención más amplia sobre el oído medio.

Prevención

No hay prevención específica. La atención temprana a los signos respiratorios y auriculares facilita el diagnóstico precoz.

Razas con mayor incidencia

No hay predisposición racial muy marcada.

Tras la enfermedad

La extirpación quirúrgica suele resolver el problema. La recurrencia es posible y se reduce con cirugías más completas. El seguimiento veterinario regular en el postoperatorio es importante.