GatoNova
Enfermedad

Peritonitis infecciosa felina (PIF)

Otros nombres: PIF, FIP, Coronavirosis felina mutada

Peritonitis infecciosa felina (PIF)
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

infeccioso

Severidad

crítica

Contagiosa

No

Edad típica

joven

Síntomas principales

  • fiebre persistente
  • ascitis (líquido abdominal)
  • pérdida de peso
  • ictericia
  • signos neurológicos

¿Qué es?

La peritonitis infecciosa felina (PIF, o FIP en su sigla anglosajona) es una enfermedad grave causada por la mutación de un coronavirus felino (FCoV). El coronavirus felino es muy común en gatos, especialmente en colectividades, y suele ser asintomático o producir diarrea leve transitoria. En un pequeño porcentaje de animales infectados, el virus muta y desencadena la PIF: una respuesta inmunitaria desregulada que ataca órganos del propio gato.

La PIF no se transmite directamente entre gatos; lo que se transmite es el coronavirus felino, y sólo en algunos gatos infectados el virus muta y causa la enfermedad.

Cómo se manifiesta

Clásicamente se distinguen dos formas, aunque pueden coexistir:

  • Forma húmeda (efusiva): acumulación de líquido amarillo claro en abdomen y/o tórax (ascitis o derrame pleural), abdomen distendido, dificultad respiratoria.
  • Forma seca (no efusiva): granulomas en órganos internos, signos neurológicos (ataxia, convulsiones, alteraciones de conducta) o afectación ocular (uveítis).

Ambas formas suelen ir acompañadas de fiebre persistente no responsiva, pérdida de peso progresiva, ictericia y decaimiento marcado. Afecta sobre todo a gatos jóvenes (menos de 2 años) y a gatos en colectividades.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico es complejo: ningún test único es definitivo. Se combina la clínica con análisis de sangre, análisis del líquido (en la forma efusiva), pruebas inmunohistoquímicas y PCR. Hasta hace pocos años el pronóstico era prácticamente fatal a corto plazo, pero en los últimos años han aparecido tratamientos antivirales experimentales (no autorizados como medicamento veterinario en muchos países) que han cambiado significativamente el pronóstico.

El tratamiento es complejo, prolongado (semanas a meses) y lo dirige siempre el veterinario. Su uso, dosis y disponibilidad varían según el país y la regulación vigente.

Prevención

No existe vacuna eficaz comercializada en la UE. La principal medida de prevención es reducir la circulación del coronavirus felino en colectividades: higiene rigurosa de areneros (uno por gato más uno extra), reducción del estrés, evitar sobrepoblación, separación temprana de las camadas y de las hembras gestantes en criaderos.

Tras la enfermedad

Con los nuevos tratamientos antivirales, gatos antes condenados a corto plazo pueden alcanzar remisión clínica completa. El seguimiento veterinario tras el tratamiento es esencial para confirmar la remisión sostenida y vigilar posibles recidivas.