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Enfermedad

Osteoartrosis felina

Otros nombres: Artrosis felina, DJD felina

Osteoartrosis felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

musculoesqueletico

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

senior

Síntomas principales

  • rigidez al levantarse
  • reducción del salto
  • cojera intermitente
  • aseo deficiente
  • cambios de carácter

¿Qué es?

La osteoartrosis felina, también llamada artrosis o enfermedad articular degenerativa, es el desgaste progresivo del cartílago de las articulaciones. El cartílago amortigua el roce entre los huesos; cuando se deteriora, la articulación se inflama, duele y pierde movilidad.

Es muy frecuente en gatos mayores: estudios serios indican que más de la mitad de los gatos a partir de cierta edad tienen artrosis en alguna articulación, aunque muy pocos lo aparenten. Los gatos disimulan el dolor articular como pocos animales lo hacen, así que pasa desapercibida con facilidad.

Cómo se manifiesta

Los signos son discretos: el gato salta menos, evita lugares altos que antes alcanzaba, está más rígido al levantarse, deja de subir o bajar escaleras y se acicala menos (sobre todo en la zona lumbar y trasera, que ya no alcanza con comodidad). Puede haber cambios de carácter, irritabilidad al manipular o menos ganas de jugar.

Muy raras veces hay cojera evidente: la artrosis felina suele ser bilateral y se traduce más en cambio de hábitos que en signos llamativos.

Diagnóstico y atención

El veterinario combina la exploración (movilidad articular, dolor a la manipulación) con la observación del comportamiento en casa, y completa con radiografías cuando lo considera necesario. El tratamiento es multimodal y siempre lo ajusta el veterinario al caso concreto: incluye control del peso, adaptación del entorno y, cuando hace falta, terapia farmacológica que sólo el veterinario debe prescribir y supervisar.

Prevención

Mantener un peso saludable durante toda la vida, ofrecer ejercicio suave y regular, y vigilar de cerca a los gatos con conformaciones especiales (patas cortas, columnas atípicas) son las medidas que más reducen el riesgo.

Razas con mayor incidencia

Munchkin, minuet, minskin, bambino y dwelf, todas con la base genética de patas cortas, presentan más artrosis precoz por la sobrecarga articular.

Tras la enfermedad

La artrosis no se cura, pero se controla muy bien. Con peso adecuado, entorno adaptado (rampas, comederos a altura cómoda, areneros accesibles) y tratamiento veterinario, la mayoría de gatos artrósicos conservan buena calidad de vida durante años.