Micobacteriosis felina
Otros nombres: Infección por micobacterias atípicas
Sistema
infeccioso
Severidad
grave
Contagiosa
Sí
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- nódulos cutáneos crónicos
- fístulas
- linfadenopatía
- pérdida de peso
- tos
¿Qué es?
La micobacteriosis felina es la infección por bacterias del género Mycobacterium, un grupo amplio que incluye especies ambientales y otras potencialmente zoonóticas (como las del complejo de la tuberculosis). En gatos lo más frecuente son las formas cutáneas crónicas, aunque también existen formas sistémicas.
La fuente puede ser ambiental (suelo, agua, presas) o, en algunos casos, contacto con animales infectados.
Cómo se manifiesta
Los signos más característicos son nódulos cutáneos crónicos que pueden ulcerarse y formar fístulas, sobre todo en cabeza y extremidades. Los ganglios cercanos suelen estar aumentados. En formas más extensas aparecen pérdida de peso, tos y afectación general.
La evolución es lenta y crónica, con escasa respuesta a tratamientos cortos convencionales.
Diagnóstico y atención
El veterinario apoya el diagnóstico en biopsia, cultivo específico y técnicas moleculares (PCR), que permiten identificar la especie implicada. Esto es importante porque algunas especies tienen implicaciones zoonóticas. El tratamiento es prolongado y siempre lo prescribe el veterinario, con controles regulares.
Consulta pronto ante lesiones cutáneas que no cicatrizan o ganglios aumentados sin causa clara.
Prevención (incluida la zoonótica)
Evitar la caza, limitar la exposición a presas y, en gatos con lesiones sospechosas, manejarlos con higiene y consultar al veterinario antes que asumir que es “una herida más”. En sospecha de formas con implicación zoonótica, conviene consultar a un médico humano.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende de la especie y de la extensión. Algunos gatos responden bien al tratamiento prolongado; otros tienen un pronóstico más reservado. El seguimiento veterinario es esencial durante todo el proceso.