Megaesófago felino
Otros nombres: Dilatación esofágica
Sistema
digestivo
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
cualquier edad
Síntomas principales
- regurgitación frecuente tras comer
- pérdida de peso
- tos ocasional
- neumonía por aspiración recurrente
- salivación aumentada
¿Qué es?
El megaesófago es una dilatación crónica del esófago con pérdida de su capacidad de contracción coordinada. El alimento se acumula sin avanzar correctamente hacia el estómago, lo que provoca regurgitaciones frecuentes.
Es menos común en gatos que en perros y puede ser congénito (presente desde gatito) o adquirido (secundario a otra enfermedad como miastenia, hipotiroidismo, neuropatías).
Cómo se manifiesta
Regurgitación frecuente del alimento poco después de comer (la regurgitación es distinta del vómito: no hay arcadas, el alimento sale tal cual entró). Pérdida progresiva de peso pese a apetito normal. Tos ocasional. Salivación aumentada.
La complicación más grave es la neumonía por aspiración: el alimento regurgitado puede pasar a vías respiratorias, especialmente durante el sueño.
Diagnóstico y atención
La radiografía con contraste revela la dilatación esofágica característica. Se completan pruebas para identificar la causa subyacente (analítica completa, T4, test de miastenia si procede).
El manejo se centra en el síntoma y, cuando es posible, en la causa subyacente. Las medidas habituales incluyen alimentación en posición vertical (el gato come elevado para que la gravedad ayude), comidas pequeñas y frecuentes y, cuando es necesario, tratamiento procinético prescrito por el veterinario.
Prevención
No hay prevención específica para los casos congénitos. En los adquiridos, el tratamiento precoz de la enfermedad subyacente puede mejorar la evolución.
Tras la enfermedad
El pronóstico depende de la causa. Los casos congénitos suelen requerir manejo de por vida. Los adquiridos pueden mejorar si la enfermedad subyacente se controla. La complicación más temida (neumonía por aspiración) requiere atención veterinaria inmediata.