Linfoma felino
Otros nombres: Linfosarcoma felino
Sistema
oncologico
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- pérdida de peso
- anorexia
- letargia
- masas palpables
- vómitos
- diarrea
¿Qué es?
El linfoma felino es un tumor maligno que se origina en los linfocitos, un tipo de glóbulo blanco del sistema inmunitario. Como los linfocitos circulan por todo el cuerpo, el linfoma puede aparecer en muchos sitios: con más frecuencia en el intestino, pero también en mediastino (zona central del tórax), nódulos linfáticos, riñones, sistema nervioso o piel.
Es uno de los cánceres más frecuentes en gatos. Algunos casos están relacionados con el virus de la leucemia felina (FeLV), pero hoy día, gracias a la vacunación, la mayoría aparecen en gatos no infectados, sobre todo de edad media o avanzada.
Cómo se manifiesta
Los signos dependen de la localización. El linfoma intestinal (el más común en gatos) cursa con pérdida de peso progresiva, vómitos crónicos, diarrea y disminución del apetito. Si hay masas palpables en abdomen, cuello o axilas, también pueden notarse. En la forma mediastínica predomina la dificultad respiratoria.
Es frecuente que se note primero un cambio sutil: el gato adelgaza sin razón aparente o come menos durante semanas.
Diagnóstico y atención
El veterinario combina exploración, analíticas (sangre y orina), ecografía y, fundamentalmente, citología o biopsia del tejido afectado para confirmar el diagnóstico y clasificar el tipo de linfoma. El tratamiento es competencia del veterinario, suele incluir quimioterapia adaptada al caso y se planifica junto a la familia valorando pronóstico y calidad de vida.
Prevención
Vacunar contra la leucemia felina a los gatos con riesgo de exposición reduce una causa importante. Las revisiones periódicas a partir de los 7 años permiten detectar cambios temprano.
Razas con mayor incidencia
Siamés y oriental de pelo corto presentan mayor predisposición, especialmente a la forma mediastínica en animales jóvenes.
Tras la enfermedad
Muchos gatos responden bien al tratamiento y mantienen calidad de vida durante meses o años. El pronóstico depende del tipo de linfoma, del estadio y de la respuesta inicial al tratamiento, así que conviene hablarlo con el veterinario en cada caso.