Sarcoma asociado a inyección felino
Otros nombres: FISS, Fibrosarcoma postinyección
Sistema
oncologico
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- bulto firme en zona de inyección
- crecimiento progresivo
- masa indolora
¿Qué es?
El sarcoma asociado a inyección felino, antes conocido como fibrosarcoma vacunal, es un tumor maligno que aparece en el lugar donde se ha administrado una inyección, semanas, meses o incluso años después. Se cree que la inflamación local generada por la inyección puede, en gatos genéticamente predispuestos, desencadenar el crecimiento tumoral.
Es poco frecuente en términos absolutos, pero ha condicionado las recomendaciones modernas de vacunación felina (sobre la zona de inyección y la pauta) para minimizar el riesgo.
Cómo se manifiesta
Apareceun bulto firme, indoloro, en una zona donde anteriormente se aplicó una inyección (típicamente la zona interescapular o un flanco). El bulto crece con el tiempo, no es móvil con facilidad y mide más de dos centímetros, persiste más de tres meses o aumenta de tamaño tras un mes de aparecer.
La regla “1-2-3” es la referencia: cualquier bulto postinyección que cumpla alguno de esos criterios debe valorarse de inmediato.
Diagnóstico y atención
El diagnóstico se confirma con biopsia, no sólo con punción. El veterinario evalúa la extensión con técnicas de imagen (TAC o resonancia) porque estos tumores tienden a infiltrar tejidos en profundidad. El tratamiento de elección es la cirugía amplia, a menudo combinada con radioterapia, y siempre lo planifica el veterinario.
Prevención
Las guías actuales recomiendan vacunar en zonas concretas del cuerpo (no entre los omóplatos), espaciar pautas según el riesgo real del gato y usar preparados específicos felinos. Tu veterinario es quien decide la pauta más adecuada para tu gato.
Razas con mayor incidencia
No se ha descrito predisposición racial clara: puede aparecer en cualquier gato.
Tras la enfermedad
El pronóstico mejora mucho con cirugía amplia precoz. El seguimiento es largo porque la recurrencia local es posible. Conviene revisar al gato regularmente y avisar al veterinario ante cualquier bulto nuevo.