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Enfermedad

Epífora crónica felina

Otros nombres: Lagrimeo persistente

Epífora crónica felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

sensorial

Severidad

leve

Contagiosa

No

Edad típica

cualquier edad

Síntomas principales

  • secreción lagrimal continua
  • manchas perioculares
  • irritación cutánea local

¿Qué es?

La epífora crónica felina es el lagrimeo persistente que escapa por el borde del párpado en lugar de drenar correctamente por los conductos lagrimales hacia la nariz. Puede deberse a producción excesiva de lágrima (por irritación de la córnea o conjuntivas) o, más frecuentemente en gatos braquicefálicos, a una mala salida del lagrimal por la conformación facial.

No es una enfermedad grave, pero produce manchas perioculares antiestéticas y, sobre todo, irritación crónica de la piel debajo del ojo por la humedad continua.

Cómo se manifiesta

Aparecen surcos húmedos descendiendo desde el ángulo interno del ojo, con manchas marrones o rojizas (más visibles en gatos de pelo claro) y, con el tiempo, dermatitis en la piel afectada por la humedad mantenida. El gato no suele mostrar dolor, pero puede frotarse la cara.

Un lagrimeo unilateral nuevo merece descartar problemas locales (úlcera, cuerpo extraño); uno bilateral crónico en raza braquicefálica suele ser “de fábrica”.

Diagnóstico y atención

El veterinario explora el ojo y los conductos lagrimales, y descarta causas tratables (úlcera corneal, cuerpos extraños, alteraciones de los párpados). En epífora crónica de causa anatómica el manejo es de higiene local: limpieza suave diaria de la zona con productos adecuados que el veterinario indique. No se trata con medicamentos sistémicos.

Prevención

En razas predispuestas no hay prevención real (es anatómica). Mantener la zona limpia y seca evita complicaciones dermatológicas.

Razas con mayor incidencia

Persa, exótico de pelo corto y sagrado de Birmania, por la conformación facial.

Tras la enfermedad

Con higiene regular, el gato lleva una vida completamente normal. Las complicaciones (dermatitis perilagrimal, infecciones secundarias) se previenen con limpieza adecuada y revisiones veterinarias periódicas.