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Enfermedad

Enfermedad inflamatoria intestinal felina

Otros nombres: EII felina, IBD felina

Enfermedad inflamatoria intestinal felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

digestivo

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • vómitos crónicos
  • diarrea crónica
  • pérdida de peso
  • alteración del apetito

¿Qué es?

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) felina es un grupo de trastornos en los que la pared del intestino se inflama de forma persistente. La mucosa pierde su capacidad de digerir y absorber bien los nutrientes, lo que produce molestias digestivas crónicas y pérdida de peso.

No se conoce una causa única: intervienen factores inmunitarios, alteraciones de la microbiota, hipersensibilidades alimentarias y predisposición genética. En razas orientales (siamés, oriental de pelo corto) se ve con más frecuencia.

Cómo se manifiesta

Los signos más comunes son vómitos crónicos, diarrea persistente o intermitente, pérdida de peso progresiva y cambios en el apetito (que puede aumentar, disminuir o ser caprichoso). El pelaje se vuelve más opaco y el gato puede estar más apagado de lo habitual.

El curso es crónico, con altibajos. Es fácil confundirla al principio con “un estómago delicado” hasta que el cuadro se hace evidente.

Diagnóstico y atención

El diagnóstico definitivo requiere descartar otras causas con analíticas, ecografía y, en casos seleccionados, biopsias intestinales por endoscopia o cirugía. Es importante diferenciarla del linfoma de intestino delgado, que puede dar signos parecidos. El manejo a largo plazo combina dieta específica y tratamiento ajustado a cada caso, prescrito por el veterinario.

Acude antes si hay deshidratación, vómitos persistentes o sangre en heces.

Prevención

No hay prevención específica. Mantener una dieta estable, controlar parásitos y atender precozmente las molestias digestivas ayuda a detectar el problema antes.

Razas con mayor incidencia

  • Siamés
  • Oriental de pelo corto

Tras la enfermedad

La EII suele ser crónica, pero con buen control muchos gatos viven con calidad durante años. Los controles veterinarios periódicos permiten ajustar el plan según la evolución.

Razas con mayor predisposición