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Enfermedad

Distrofia corneal hereditaria felina

Otros nombres: Lipidosis corneal hereditaria

Distrofia corneal hereditaria felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

sensorial

Severidad

leve

Contagiosa

No

Edad típica

joven

Síntomas principales

  • opacidad corneal bilateral
  • alteración visual leve
  • sin dolor ocular

¿Qué es?

La distrofia corneal hereditaria felina es una alteración del transporte de lípidos en la córnea, la capa transparente que cubre la parte frontal del ojo. Como consecuencia, se acumulan pequeños depósitos blanquecinos en la córnea de forma bilateral, sin que haya inflamación ni infección.

Es una condición genética, presente desde joven, no contagiosa y, en general, leve. Lo que asusta al tutor es la apariencia (“el ojo se le ha vuelto blanco”), pero el gato no nota molestias.

Cómo se manifiesta

Aparece una opacidad blanquecina o cristalina, normalmente en el centro de ambas córneas, que se ve a simple vista pero no produce dolor ni enrojecimiento. La visión puede verse algo afectada si la opacidad es muy central y extensa, pero la mayoría de los gatos compensan sin problemas.

El curso es lentamente progresivo. No hay episodios agudos.

Diagnóstico y atención

El veterinario explora el ojo con lámpara de hendidura y descarta otras causas de opacidad corneal, como úlceras o secuestro corneal. Confirmado el diagnóstico, no es necesario tratamiento: se hace seguimiento periódico para asegurarse de que no aparecen complicaciones.

Prevención

La prevención es de cría: no usar reproductores con la condición claramente expresada cuando se sospecha base hereditaria.

Razas con mayor incidencia

Manx es la raza en la que se ha descrito con mayor frecuencia.

Tras la enfermedad

El gato lleva una vida completamente normal. Sólo merece revisión oftalmológica si aparece dolor, enrojecimiento o cambio brusco en el ojo, porque entonces probablemente se trate de un problema distinto añadido.

Razas con mayor predisposición