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Enfermedad

Complejo del granuloma eosinofílico felino

Otros nombres: Úlcera indolente, Placa eosinofílica, Granuloma lineal

Complejo del granuloma eosinofílico felino
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

tegumentario

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • úlcera labial
  • placa pruriginosa abdominal
  • masa lineal en muslos
  • prurito facial

¿Qué es?

El complejo del granuloma eosinofílico felino agrupa varias lesiones cutáneas que comparten un mecanismo común: la presencia de eosinófilos, un tipo de glóbulo blanco que participa en reacciones alérgicas y parasitarias. Las tres formas principales son la úlcera indolente (labio), la placa eosinofílica (vientre, flancos) y el granuloma lineal (cara interna del muslo).

No es una enfermedad en sí, sino una manifestación: detrás suele haber alergias (a pulgas, alimentaria, ambiental), parásitos o, en algunos casos, infecciones. Identificar la causa es esencial para que las lesiones no recurran.

Cómo se manifiesta

La úlcera indolente aparece como una erosión en el labio superior, a menudo a un lado de la línea media, con aspecto excavado y bordes elevados. La placa eosinofílica es una zona elevada, enrojecida y muy pruriginosa, sobre todo en el vientre. El granuloma lineal es una banda firme y elevada en la cara interna del muslo o en otras zonas.

El picor varía según la forma: la placa es muy molesta, la úlcera y el granuloma no suelen serlo.

Diagnóstico y atención

El veterinario diagnostica por la apariencia clínica y confirma con citología o biopsia cuando es necesario. Lo más importante es investigar la causa subyacente: descartar pulgas, valorar dieta de eliminación si se sospecha alergia alimentaria, considerar alergia ambiental. El tratamiento del brote se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario.

Prevención

Control estricto de pulgas durante todo el año (no sólo en verano), dieta adecuada, identificación temprana de alergias y tratamiento de causas subyacentes son las medidas que evitan recaídas.

Razas con mayor incidencia

No hay predisposición racial clara.

Tras la enfermedad

Las lesiones suelen responder bien al tratamiento, pero el riesgo de recurrencia es alto si no se identifica y controla la causa de fondo. El seguimiento veterinario regular y la disciplina con el control parasitario son la clave de la estabilidad a largo plazo.