Colangiohepatitis felina
Otros nombres: Síndrome colangítico felino
Sistema
digestivo
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- ictericia
- vómitos
- anorexia
- letargia
- pérdida de peso
¿Qué es?
La colangiohepatitis felina es una inflamación que afecta a las vías biliares (los conductos que llevan la bilis del hígado al intestino) y al propio tejido hepático. Es una de las enfermedades hepáticas más frecuentes en el gato.
Existen formas neutrofílicas (más relacionadas con infecciones bacterianas que ascienden desde el intestino) y formas linfocíticas (de base inmunitaria, más crónicas). Puede asociarse a pancreatitis y EII, lo que se conoce como “triaditis felina”.
Cómo se manifiesta
El gato muestra falta de apetito, pérdida de peso, vómitos, apatía y, en muchos casos, ictericia: las mucosas, la piel y la parte blanca de los ojos se tiñen de amarillo. Puede haber fiebre en las formas agudas.
El curso varía: las formas agudas evolucionan en días; las crónicas, en semanas o meses, con altibajos.
Diagnóstico y atención
El veterinario apoya el diagnóstico en analítica (perfil hepático), ecografía abdominal y, idealmente, biopsia hepática para diferenciar las formas. El tratamiento se ajusta a cada caso y lo prescribe el veterinario, generalmente con hospitalización inicial si hay ictericia marcada o el gato no come.
Acude pronto si tu gato deja de comer durante más de 24 horas, especialmente si está delgado o tiene mucosas amarillentas.
Prevención
No es prevenible de forma directa. Atender pronto cualquier problema digestivo y los controles veterinarios en gatos adultos ayudan a detectarla antes.
Tras la enfermedad
Las formas neutrofílicas suelen tener mejor pronóstico si se tratan a tiempo; las linfocíticas requieren manejo crónico. El seguimiento veterinario con controles analíticos es clave para mantener al gato estable.