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Enfermedad

Bronquitis crónica felina

Otros nombres: Inflamación bronquial felina

Bronquitis crónica felina
Imagen: GatoNova · CC0 (placeholder generado por gatonova)

Sistema

respiratorio

Severidad

moderada

Contagiosa

No

Edad típica

adulto

Síntomas principales

  • tos crónica
  • sibilancias
  • disnea con esfuerzo
  • intolerancia al ejercicio

¿Qué es?

La bronquitis crónica felina es una inflamación persistente de los bronquios, las vías por donde el aire entra y sale de los pulmones. La inflamación produce moco, estrecha las vías aéreas y dificulta la respiración. Suele evolucionar durante meses o años.

A menudo se solapa con el asma felino y muchos veterinarios hablan de “enfermedad bronquial felina” como cuadro paraguas. La causa exacta no siempre se identifica; influyen factores alérgicos, irritantes ambientales y predisposición individual.

Cómo se manifiesta

El signo más típico es la tos crónica, en accesos, a veces confundida con intentos de expulsar una bola de pelo. Pueden oírse sibilancias (silbidos al respirar) y aparecer episodios de respiración acelerada o intolerancia al ejercicio.

Las crisis pueden ser leves y espaciadas o intensas y frecuentes; en algunos gatos producen episodios de disnea grave que requieren atención inmediata.

Diagnóstico y atención

El veterinario combina la exploración con radiografías torácicas y análisis. Para descartar otras causas (parásitos pulmonares, infecciones, cuerpos extraños) puede recurrir a lavado broncoalveolar o pruebas adicionales. El manejo a largo plazo se basa en controlar la inflamación con el plan que indique el veterinario, ajustado a cada gato.

Acude a urgencias si la respiración se vuelve muy laboriosa, las mucosas pierden color o el gato adopta postura ortopneica.

Prevención

Reducir irritantes ambientales ayuda: humo de tabaco, sprays, ambientadores fuertes, polvo, arenas muy polvorientas y velas perfumadas son factores que pueden empeorar el cuadro.

Tras la enfermedad

La bronquitis crónica no suele curarse, pero muchos gatos llevan una vida normal con buen control. Las claves son los controles periódicos, evitar irritantes y reconocer pronto las crisis. El veterinario establecerá el plan de seguimiento.