Atrofia progresiva de retina (PRA)
Otros nombres: PRA, Degeneración retiniana hereditaria
Sistema
sensorial
Severidad
grave
Contagiosa
No
Edad típica
adulto
Síntomas principales
- torpeza en penumbra
- pupilas muy dilatadas
- ojos más reflectantes
- choques con muebles
- pérdida visual progresiva
¿Qué es?
La atrofia progresiva de retina (PRA) es un grupo de enfermedades hereditarias que producen degeneración progresiva de los fotorreceptores de la retina, llevando a ceguera. Hay varias formas según la raza, con edades de presentación y velocidades de progresión distintas.
No es dolorosa para el gato y la progresión es lenta, lo que permite al animal adaptarse gradualmente. La mayoría de gatos con PRA conservan una calidad de vida muy buena tras el periodo de adaptación.
Cómo se manifiesta
Los primeros signos suelen pasar desapercibidos: torpeza en penumbra (chocar con muebles cuando hay poca luz, dudar al saltar de noche), pupilas muy dilatadas incluso con luz, ojos que parecen más reflectantes de lo normal. Con el tiempo, la pérdida visual avanza a luz diurna y termina en ceguera completa.
Muchos gatos con PRA se diagnostican en exploración rutinaria antes de que el tutor note signos evidentes.
Diagnóstico y atención
La exploración oftalmológica (fundoscopia) revela cambios característicos en la retina. En razas con mutación conocida existe test genético definitivo. La electroretinografía permite confirmar la afectación funcional cuando es necesario.
No existe tratamiento curativo. El manejo se centra en adaptar el entorno: mantener los muebles estables (los gatos memorizan la distribución), evitar dejar objetos en zonas de paso, asegurar acceso fácil a recursos básicos (comida, arenero, agua) y proteger del exterior (gato estrictamente de interior). El veterinario puede recomendar suplementos antioxidantes específicos en algunos casos.
Razas con mayor incidencia
Abisinio, Siamés, Somalí, Bengalí, Oriental de Pelo Corto, Ocicat. En la mayoría existe test genético comercial.
Prevención
Cría responsable con test genético en líneas conocidas. Si se adquiere un gato de raza predispuesta, exigir certificados de los progenitores.
Tras la enfermedad
Los gatos ciegos se adaptan sorprendentemente bien si el entorno se mantiene estable y predecible. Su olfato y oído compensan en gran medida la pérdida visual. La calidad de vida suele ser muy buena tras unos meses de adaptación. El seguimiento oftalmológico periódico no es necesario tras la pérdida visual completa.