RCP felina: conocimientos básicos
Antes de empezar
La RCP (reanimación cardiopulmonar) felina es una técnica de emergencia para mantener flujo sanguíneo y oxigenación cuando el gato deja de respirar o no tiene latido detectable. No sustituye la atención veterinaria: es un puente hasta llegar al centro. Conocer los conceptos básicos puede salvar una vida en los pocos minutos críticos de una parada.
Esta ficha es informativa. Para aplicarla con seguridad, lo ideal es asistir a un curso presencial de primeros auxilios felinos.
Lo que necesitas
- Superficie plana y firme para apoyar al gato.
- Conocimiento previo de la anatomía básica del tórax.
- Acceso urgente al veterinario más cercano.
- Calma para actuar con método.
Paso a paso
- Comprueba si respira observando si el pecho se mueve, durante unos segundos.
- Verifica el pulso colocando los dedos en la parte interior del muslo, cerca de la ingle.
- Si no respira ni hay pulso, coloca al gato sobre el lado derecho en superficie firme.
- Coloca una mano debajo del pecho y la otra encima; comprime con cuidado la zona donde se notaría el latido, con un ritmo rápido y constante.
- Cada cierto número de compresiones, sella su hocico con tu boca y exhala suavemente para insuflar aire, observando que el pecho suba ligeramente.
- No interrumpas más de unos segundos hasta llegar al veterinario o hasta que el gato recupere respiración espontánea.
Refuerzo positivo / Adaptación
Esta técnica es de último recurso: el verdadero refuerzo es asistir a un taller de primeros auxilios felinos en tu zona para practicarla con muñeco antes de necesitarla.
Cuándo no aplicar
No apliques RCP si el gato respira o tiene pulso, aunque parezca aturdido. Si hay sospecha de fractura torácica, no comprimas: traslada de inmediato.