Tipos de rascadores y dónde colocarlos
comportamiento Dificultad: fácil Frecuencia: una vez Duración: 30 min
Antes de empezar
Rascar es una conducta natural y necesaria: marca territorio visual y olfativo, elimina capa muerta de las uñas y estira la musculatura. Si no le ofreces rascadores adecuados en los sitios adecuados, lo hará en el sofá. Elegir bien tipo y ubicación resuelve la mayoría de problemas de rascado en muebles.
No basta con tener un rascador: la ubicación pesa tanto como el modelo.
Lo que necesitas
- Al menos un rascador vertical alto (más largo que el gato estirado).
- Al menos un rascador horizontal o inclinado.
- Material variado (sisal, cartón, madera, alfombra).
- Ubicación en zonas de paso, no escondidas.
Paso a paso
- Coloca un rascador vertical junto al lugar donde el gato duerme; muchos gatos rascan nada más despertar.
- Pon otro rascador en la zona social del hogar (salón, recibidor) y, si es posible, junto al sofá que quiera rascar.
- Asegura que el rascador vertical sea más alto que el gato estirado y completamente estable; uno que se mueve, no se usa.
- Ofrece distintos materiales: prueba sisal, cartón y alfombra para descubrir qué prefiere tu gato.
- Si tienes varios gatos, multiplica los rascadores: idealmente uno por gato más uno extra.
- Espolvorea hierba gatera en el rascador nuevo para atraer al gato y sustituir el sofá.
Refuerzo positivo / Adaptación
Nunca le obligues a rascar agarrando sus patas: lo asociará a algo desagradable. Sí puedes premiar cuando lo veas rascar el rascador.
Cuándo no aplicar
Si sigue rascando muebles a pesar de ofrecer alternativas, revisa: puede que el rascador no sea suficientemente alto, esté mal ubicado o sea inestable.