Corte de uñas en gatos
Antes de empezar
El corte de uñas en gatos de interior previene que se enganchen en tejidos, reduce el riesgo de heridas durante el juego con personas y limita el desgaste del mobiliario. En gatos con acceso al exterior la práctica es opcional: las uñas afiladas son herramienta esencial para trepar y defenderse, y no conviene cortarlas si el gato sale habitualmente.
La frecuencia habitual es cada 2-3 semanas en gatos de interior. La uña del gato no es como la del perro: es retráctil y tiene una zona rosada (la “pulpa” o quick) con vasos sanguíneos que nunca debe cortarse.
Lo que necesitas
- Cortaúñas específico para gatos (en tijera o en guillotina; los humanos no son adecuados).
- Polvo hemostático o una barra estíptica por si hay un corte accidental con sangrado.
- Premios pequeños y muy apetecibles.
- Una toalla suave por si conviene envolver al gato al estilo “burrito”.
Paso a paso
- Elige un momento en el que el gato esté relajado, no nada más despertarse ni jugando.
- Siéntate en el suelo con el gato sobre tu regazo o sobre una superficie estable y antideslizante.
- Sujeta una pata con suavidad y presiona ligeramente la almohadilla con el pulgar para que extienda la uña.
- Identifica claramente la pulpa rosada en el centro de la uña: el corte debe quedar al menos 2-3 mm por delante de la pulpa.
- Corta sólo la punta blanca afilada, con movimiento firme y rápido.
- Si hay duda sobre la zona de corte, mejor cortar menos: una sesión es preferible a un sangrado.
- Repite con las demás uñas. Si el gato se incomoda, detente y continúa otro día: no es necesario hacer las 18 uñas en una sola sesión.
- Las uñas de las patas traseras crecen más despacio y muchos gatos las desgastan solos; revísalas cada 3-4 sesiones.
Adaptación
Los gatitos que se acostumbran a la manipulación de las patas desde pequeños toleran el corte mucho mejor. Empieza con sesiones diarias de “sólo tocar las patas” durante 1-2 semanas antes de cortar.
Cuándo no aplicar
No cortar si el gato tiene una pata dolorida, una uña encarnada o infectada (ese caso requiere consulta veterinaria). Tampoco si la inmovilización implica forzar fuertemente: mejor aplazar y reintentar con técnica adaptada.