Confort térmico en invierno
salud preventiva Dificultad: fácil Frecuencia: estacional Duración: ajuste inicial
Antes de empezar
Los gatos toleran el frío peor que los perros, especialmente los de pelo corto, los gatitos y los seniors. Adaptar la casa al invierno mejora drásticamente su confort sin necesidad de gastar mucho.
Lo que necesitas
- Mantas o cojines acolchados.
- Cama del gato en zona caliente, lejos de corrientes.
- Cajas de cartón con manta dentro (los cartones son sorprendentemente buenos aislantes).
- Si tienes calefacción central, una rejilla protectora si el radiador puede quemarle al apoyarse.
Paso a paso
- Identifica las zonas frías de la casa (cerca de ventanas, suelos sin alfombrar).
- Mueve la cama del gato a una zona caliente sin corrientes.
- Pon una manta gruesa en sus rincones favoritos.
- Para gatos seniors, plantea camas elevadas o más acolchadas (la artrosis empeora con frío en suelo).
- Si usa radiadores como cama, asegúrate de que no queme: pon una manta encima.
- Mantén el termostato a una temperatura confortable (18-22 °C es habitualmente suficiente para un gato sano).
- Cierra las ventanas en horario nocturno aunque el gato no salga (las corrientes le afectan).
Adaptación
Los gatos buscan calor por instinto: si los acomodas bien, suelen elegir tu opción. Si rechaza la cama nueva, prueba a poner una prenda tuya con tu olor encima — suele aumentar la aceptación.
Cuándo no aplicar (o consultar)
Los gatos sanos toleran bien temperaturas templadas (15-25 °C). Por debajo de 10 °C en interior, plantéate aislamiento adicional. Si el gato sale al exterior en invierno, asegura un refugio caliente accesible las 24 horas. Si muestra signos de hipotermia (temblores, letargo, mucosas pálidas, baja temperatura corporal), es emergencia veterinaria.