Alimentación del gatito recién nacido (0-4 semanas)
Antes de empezar
Un gatito huérfano de menos de cuatro semanas depende por completo de quien lo cuida. La leche materna es insustituible, pero cuando no hay madre disponible (camada abandonada, fallecimiento, rechazo) el tutor asume un papel de altísima exigencia: tomas frecuentes durante el día y la noche, control de temperatura, estimulación de la eliminación y vigilancia constante del peso. Antes de empezar, pide a tu veterinario una valoración inicial del gatito y orientación específica para su edad y peso.
Lo que necesitas
- Leche maternizada para gatitos en polvo (nunca leche de vaca, ni de cabra, ni infantil humana).
- Biberón felino con tetinas pequeñas o jeringa sin aguja.
- Toallas suaves, gasas estériles, agua tibia.
- Báscula de cocina con precisión al gramo.
- Manta térmica, bolsa de agua tibia o nido con fuente de calor controlada.
- Termómetro de ambiente y cuaderno para registrar peso y tomas.
Paso a paso
- Mantén el nido entre 30 y 32 grados la primera semana, bajando gradualmente al cumplir el mes.
- Prepara la leche siguiendo las proporciones del fabricante, templada al tacto.
- Sujeta al gatito boca abajo, nunca boca arriba como a un bebé humano, para evitar aspiraciones.
- Ofrece la tetina permitiendo que succione a su ritmo. Si se atraganta, retira y deja descansar.
- Tras cada toma, estimula con una gasa tibia la zona genital y anal para que orine y defeque.
- Pesa al gatito a diario, siempre a la misma hora, y anota la cifra.
- Acude al veterinario sin demora si pierde peso dos días seguidos o si rechaza el biberón.
Cuándo no aplicar
Si el gatito está aletargado, frío al tacto, no responde a estímulos o sangra, es una urgencia veterinaria inmediata. La alimentación con biberón también está contraindicada si presenta hinchazón abdominal o regurgita por la nariz: en ambos casos, llama antes de volver a alimentarlo.