Ya no se venden gatos en tiendas: cómo conseguir uno bien y por qué la adopción gana
· Equipo GatoNova
La Ley de Bienestar Animal restringe la venta de gatos a criadores registrados y la prohíbe en tiendas. Qué implica si buscas un gato de raza y por qué la adopción es, casi siempre, la mejor opción.
Con la Ley de Bienestar Animal, los gatos ya no se pueden vender en tiendas: solo pueden hacerlo criadores registrados. Es un cambio bueno, porque el comercio felino sin control alimentaba camadas mal socializadas y gatitos separados de la madre demasiado pronto.
Lo que cambia si quieres un gato de raza
Si te has propuesto una raza concreta (un maine coon, un siamés, un sphynx), el camino legal es un criador dado de alta en el registro. Y aquí hay un detalle felino clave: pide ver a la madre y la camada, y asegúrate de que el gatito no se separa antes de tiempo. La socialización del gato ocurre entre las dos y las siete semanas; un gatito arrancado pronto de su madre y hermanos arrastra problemas de conducta de por vida. El nuevo reglamento europeo, de hecho, fija las doce semanas como mínimo para gatitos.
Desconfía de las camadas que aparecen por anuncio sin dejarte ver el origen, a precio sospechosamente bajo o con prisa por entregarte el gato. Es justo el comercio que la ley quiere cerrar.
Por qué la adopción casi siempre gana
Las protectoras rebosan de gatos, y no solo de adultos: en primavera y verano llegan camadas enteras. Adoptar suele salir mucho más barato que comprar, el gato va con chip, desparasitado, a menudo esterilizado y con una primera valoración veterinaria hecha. Y muchas protectoras te orientan para emparejar el carácter del gato con tu casa, que con un felino importa más de lo que parece.
La decisión de fondo
Comprar o adoptar es legítimo, pero hazlo viendo de dónde viene el animal. Un gatito sin papeles, sin chip y sin que puedas ver a la madre es, demasiadas veces, el resultado de la cría descontrolada que esta ley intenta frenar. Tómate una semana más para hacerlo bien: tu gato va a estar contigo quince años o más.