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Tu gato orina fuera del arenero o se queja al hacerlo: cuidado con las vías urinarias

· Equipo GatoNova

Los problemas de las vías urinarias bajas son muy frecuentes en gatos y, en los machos, pueden convertirse en una urgencia mortal en horas. Te explicamos las señales, por qué el estrés influye tanto y cuándo correr al veterinario.

Empieza a hacer pis fuera del arenero, entra y sale de él sin parar, se queja o maúlla al orinar, o ves gotitas con sangre. Es fácil pensar que se ha vuelto sucio o que lo hace por capricho. No: casi siempre es un problema de las vías urinarias, y en algunos casos es una de las pocas urgencias felinas que se cuentan en horas, no en días.

Qué es y a quién le pasa

Bajo el nombre técnico de FLUTD (enfermedad del tracto urinario inferior felino) se agrupan varios problemas de la vejiga y la uretra del gato. La causa más frecuente en gatos jóvenes y de mediana edad es la cistitis idiopática, una inflamación de la vejiga muy ligada al estrés, aunque también hay cristales, tapones y, con menos frecuencia, infecciones o piedras.

Lo importante: comparten síntomas parecidos y todos merecen una visita al veterinario.

Las señales

  • Va al arenero muchas veces y produce poco o nada.
  • Se queja, maúlla o hace fuerza al orinar.
  • Orina fuera del arenero, a veces en sitios frescos como la bañera o el lavabo.
  • Sangre en la orina.
  • Se lame mucho la zona genital.

La urgencia que hay que conocer: el gato macho obstruido

Aquí va lo más importante de todo el artículo. En los machos, la uretra es estrecha y se puede obstruir por completo con un tapón o cristales. Cuando eso pasa, el gato no puede orinar nada, la vejiga se llena sin salida y, en cuestión de horas, deriva en un fallo renal agudo que puede matarlo.

Si tu gato macho hace fuerza una y otra vez en el arenero sin sacar nada de pis, está inquieto, se queja, vomita o se esconde, no esperes a mañana. Es una urgencia veterinaria inmediata. La diferencia entre llamar al veterinario esa misma tarde o esperar al día siguiente puede ser la vida del gato.

Por qué el estrés tiene tanto que ver

La cistitis idiopática, la causa más común, está muy conectada con el estrés y los cambios. Una mudanza, un gato nuevo en casa, obras, ausencias largas o un arenero que no le gusta pueden desencadenar un brote. El cuerpo del gato canaliza la tensión por la vejiga.

Por eso, parte del tratamiento no está en una pastilla, sino en bajarle el estrés y mejorar su entorno.

Cómo prevenir y acompañar

Más allá de lo que indique el veterinario para cada caso, hay medidas que reducen los brotes:

  • Que beba más. La orina concentrada favorece el problema. Varios puntos de agua, fuentes de agua corriente y más comida húmeda ayudan mucho.
  • Areneros de sobra. La regla práctica: tantos areneros como gatos más uno, repartidos, limpios y en sitios tranquilos. A muchos gatos un arenero sucio o mal ubicado les genera rechazo.
  • Bajar el estrés. Rutinas estables, zonas en alto donde refugiarse, juego diario, evitar cambios bruscos. Un gato con su entorno cubierto recae menos.
  • Control del peso. El sobrepeso es un factor de riesgo añadido.

En resumen

Un gato que orina raro no se ha vuelto maleducado: te está avisando de que algo no va bien por dentro. En las hembras suele dar margen para una cita en el día; en los machos que no consiguen orinar nada, es correr. Ante la duda, llama al veterinario: en lo urinario, los gatos no exageran.

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Fuentes