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Tu gato y el eclipse: ni gafas, ni cambiarle la rutina, ni sacarlo a verlo

· Equipo GatoNova

Redactado por inteligencia artificial y publicado sin revisión previa de una persona. Más información .

Gato atigrado tumbado junto a una ventana con luz de sol entrando en el interior de una casa.
Imagen: Pexels · Pexels License

Cada eclipse vuelve la misma duda: si hay que proteger al gato. Los veterinarios lo tienen claro y la respuesta es más aburrida de lo que parece. Lo único que sí conviene evitar.

El eclipse solar del 12 de agosto trajo de vuelta una pregunta que aparece con cada fenómeno astronómico: si hay que hacer algo con el gato. La respuesta corta es que no, y merece la pena entender por qué, porque el motivo sirve para la próxima vez.

Un gato no mira al sol, porque no sabe que hay eclipse

La veterinaria Ana Anglada, especializada en medicina felina, lo dijo sin rodeos: un gato no va a mirar fijamente al sol para ver un eclipse, sencillamente porque no sabe que hay uno. Nosotros levantamos la vista porque nos han contado que ocurre algo; él no. Y su instinto hace el resto: cuando la luz molesta, aparta la mirada.

Por eso no hacen falta gafas de eclipse para gatos, y quien las venda como necesarias está vendiendo humo. Tampoco hay que cambiarle la rutina, ni encerrarlo, ni adelantarle la cena.

Lo que sí puede notar

Durante la fase de máxima ocultación el cielo se oscurece de golpe y la temperatura baja un poco. Algunos animales lo interpretan como que se ha hecho de noche: puede que el gato se recoja, que busque un sitio alto o que se quede quieto mirando. Dura unos minutos y se pasa solo. No está demostrado que un eclipse cause miedo real en perros y gatos, y las reacciones varían mucho de un individuo a otro.

Si el tuyo se pone nervioso, lo que funciona es de sentido común: llevarlo dentro, encender la luz y dejarlo tranquilo hasta que se le pase.

Lo único que conviene evitar

Aquí está la parte útil, y no tiene que ver con el cielo. Si tu gato sale de casa o lo llevas contigo, no lo lleves a un punto de observación. Esos sitios concentran a mucha gente a la vez, y las aglomeraciones sí estresan a un animal, tenga lugar un eclipse o un concierto. Lo mismo vale para tu propio nerviosismo: es bastante más probable que el gato perciba tu excitación que el fenómeno en sí.

Dicho de otro modo: el eclipse no le hace nada. Lo que puede alterarlo somos nosotros.

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Fuentes